Morderse las uñas

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unas.jpgSeguramento todos conocemos a alguien que alguna vez se ha mordido las uñas o incluso que lo hacen actualmente. Hay muchos niños hoy en día que también se las muerden y esta costumbre no solo es una manía que adquieren de pequeño, sino que refleja un estado general del niño.

Muchos expertos coinciden en que la onicofagia o acto de morderse las uñas suele producirse por diversas situaciones como inseguridad, nerviosismo o ansiedad, esto hace que uno se lleve las manos a la boca y, de esta manera, se alivia la tensión del momento.

Normalmente este hábito, que suele comenzar en la infancia en niños con sentimientos de inseguridad y baja autoestima, desaparece, en la mayoría de los caso, en la adolescencia o cuando adquieren más confinza en sí mismos.

Es importante fijarse bien en las situaciones que provocan este acto en el niño, puesto que una gran tensión en un momento determinado le llevará a morderse la uñas. Es el momento de hablar con él y ayudarle a encontrar el orígen real que le hace recurrir a las uñas como desahogo.

Con paciencia y sin alterarse, cada vez que veamos que se lleva la mano a la boca habrá que recordárselo, pero sin pesión ni gritos. Siempre se encontrará la manera más respetuosa para cada niño, al menos coseguiremos que vayan adquiriendo conciencia de ello, dado que muchos ni se dan cuenta de lo que están haciendo.

Si estamos un poco más pendientes de las situaciones, enseguida nos daremos cuenta de lo que origna esta tendencia, por lo que nos será más fácil ayudarle a superar su pequeño problema y así podremos conseguir ayudarle a que deje de morderse las uñas. No olvidemos que ellos mismos serán capaces de hacerlo en cuanto puedan manejar sus setimientos.

Los expertos coinciden que pintar las uñas con sustancias de sabor desagradable no es demasiado efectivo, muchos niños siguen con su particular manía. Tampoco el regañarles ni castigarles resulta positivo, dado que al tener un problema de base solo estaremos presionando al niño y aumentando la situación de angustia o inquietud por la que está pasando.

En los casos extremos, cuando el niño llega a la piel provocando infecciones, o somos incapaces de ayudarle personalmente, es conveniente acudir a la ayuda de un psicólogo, puesto que este profesional podrá evaluar la situación personal del niño y ayudarle con los problemas que le hacen derivar en esta conducta.

Diferente es el caso en los que el niño se muerde las uñas por imitación, porque un padre lo hace delante de él o porque su amigo del alma también lo hace. En este caso solo encierra la admiración por alguien, si el padre o la madre tiene esa manía, es importante que procure abstenerse de hacerlo delante del niño, como el hecho de fumar, ser consciente del momento e intentar controlarlo.

Ha sido el caso de una compañerita de clase de mi hijo. Como su mejor amiga se muede las uñas ella también optó por hacerlo. Su madre se armó de paciencia, avisando a la niña cada vez que se mordía las uñas para que dejara de hacerlo, sencillamente con estar un poco más pendiente de ella notaba enseguida cuando se metía la mano en la boca. Con recordarle que no lo hiciera tenía medio camino andado. Tema estético de por medio, las niñas suelen ser más coquetas, enseguida se convenció de lo bonita que queda una mano con las uñas con un poco de brillito. En este caso la solución ha sido rápida y sencilla.

Vía | PadresOk.com, Saludalia, Yo Crezco
Imagen | Splinter

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