Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquÃ.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect

¿No es verdad que la última hora del dÃa suele ser la más difÃcil? Los niños, no sé por qué, se ponen nerviosos, quieren hacer en las tres últimas horas todo lo que no han hecho antes. Sus padres estamos cansados y deseando acabar el dÃa, encontrar un ratito para descansar o dedicarnos a temas de adultos. Pero se hace eterno este final del dÃa, nos irritamos. ¿Qué podemos hacer para no acabar enfadados?
Primero vamos a analizar por qué esa última hora es tan dura. Los chicos tienen ahora unas agendas apretadas, sin tiempo para sà mismos. Lo mismo que decimos sus padres. Por eso quieren aprovechar sus últimos minutos y sin embargo están nerviosos por el cansancio. Nosotros, peor, cansados y de mal humor, queremos terminar rápido. Pensamos pasar un ratito más con ellos, probablemente les hayamos dedicado poco tiempo en todo el dÃa. Pero por otra parte ¡tienen que acostarse! Si no, no dormirán lo suficiente, rendirán poco en el colegio… La cabeza se nos llena de peligros sin fin.
Tenemos que priorizar nuestras tareas. Decidir si es más importante preparar el menú del dÃa siguiente, leer esos documentos que trajimos del trabajo, recoger la ropa sucia, ver un programa de televisión o pasar un ratito más con nuestros hijos. Recordemos que su bienestar es nuestra principal tarea.
Si los vemos demasiado nerviosos podemos intentar algunas técnicas de relajación, aunque es difÃcil relajarse cuando se está muy cansado, también para nosotros. Con respecto a las tareas domésticas, que estamos deseando terminar a esas horas del dÃa, podemos optar por un reparto de responsabilidades; si ellos colaboran nos quedará algo de tiempo para leer juntos. Por otra parte, el que ellos tengan cosas que hacer a esas horas puede complicar aún más el final del dÃa; entonces quizás sea mejor descargarlos de tareas o posponerlas para otra hora.
En cualquier caso, hay que hacer un esfuerzo por mantener la calma. A muchos les gusta que los acompañemos un rato en sus camas, incluso a los mayores. Yo voto por aprovecharlo. Al fin y al cabo, es el peor momento para un enfado, ¿no?
Foto | Harry Kontos.
Escribir un comentario
Para hacer un comentario tienes que identíficarte: ENTRA o conéctate con FacebookConnect