Hay una serie de recomendaciones de los expertos en el duelo infantil. Según el servicio de atención psicológica del Instituto Anatómico Forense de Madrid, mediante el folleto explicativo que entregan a las familias con niños que han perdido a un familiar, muestran diversas alternativas para ayudar al niño en el proceso de duelo.
En primer lugar nos hablan de la Aceptación. Hay que explicarle claramente tanto el proceso de la enfermedad o la muerte del ser querido. No hay que decirles “se fue de viaje”, “se durmió”, “se fue al cielo” o “tienes un angelito”. Para hablar con ellos de la persona fallecida es importante hacerlo en pasado, así vamos confirmando mediante la palabra que ya no está. Si el niño quiere, es recomendable que participe en toda clase de ceremonias y ritos.
En segundo lugar tenemos la Experimentación del dolor. Hay que animar al niño a que exprese tanto sus sentimientos como los recuerdos del ser querido, sean cuales sean: rabia, odio, miedo, tristeza… e intentar que no se esconda para llorar. No impediremos el desahogo del niño con frases como “no llores”, “tienes que ser valiente”, “no estés triste”,... Nuestra presencia debe ser un apoyo constante para cuando nos necesite, no teniendo que fingir fortaleza, puesto que si el adulto siente necesidad de llorar también debe expresarla aún cuando el niño está a su lado. Hablar de sus temores y no permitir que se sienta culpable por la muerte.
En tercer lugar tendremos la Reorganización del ambiente. Es importante no realizar cambios de forma inmediata. Cuando los vayamos haciendo animaremos al niño a que participe en ellos. Intentaremos seguir con las tareas diarias y las costumbres que teníamos. De esta manera su vida no se descoloca de forma radical, sino que irá asimilando dichos cambios con la mayor naturalidad. Si encima participa de ellos, irá creando un ambiente tan suyo como del resto de la familia.
En cuarto lugar Reinversión de la energía. El paso más importante a superar es el de “sentirse bien“ en ausencia del ser querido. Esto es difícil puesto que podemos llegar a pensar que no tenemos derecho a sentirnos así cuando falta la persona tan querida. Dar ese pasito es importante, porque ni tenemos la culpa de su ausencia, ni con sentirnos mal conseguimos recuperarnos de la pérdida. Este punto sería aplicable tanto a los niños como a los adultos. También estimularemos al peque para que busque nuevos amigos y emprenda nuevos proyectos.
En Peques y más | Duelo infantil, pérdida de un familiar (II)
Imagen | .:REOrante:. Emilio Orantes
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect