
Cuántos problemas nos plantean nuestros hijos a lo largo de sus vidas. Cuando hemos aprendido a cuidar al bebé, este se transforma en un niño pequeño y después, en uno grande. Y nosotros apenas nos podemos adaptar a los cambios. Nos llenamos de incertidumbres, de conflictos que no sabemos resolver, de objetivos sin diseñar o sin cumplir. Muchas veces, la mayoría, sabemos resolver estos problemas juntos como familia, pero otras nos atascamos, dando vueltas sin fin al asunto sin llegar a ninguna parte. ¿Cuándo buscar ayuda de un profesional de la terapia familiar?
Los terapeutas y psicólogos familiares son los profesionales que nos ayudan a resolver esos problemas en los que nos atascamos y que se pueden cronificar. En algunos casos las familias no cuentan con recursos suficientes para hacer frente de forma adecuada a determinados problemas.
Las familias no siempre conocen esta fuente de ayuda. En ocasiones se piensa que tales profesionales sólo sirven para casos extremos y trágicos, como abusos o drogadicción. Pero la terapia familiar puede ser muy útil para resolver problemas de comportamiento o convivencia familiar. A veces puede ser el médico de familia, un psicólogo o un profesor el que proponga probar este tipo de terapia. Se recomienda buscar ayuda exterior siempre que se hayan agotado los recursos internos con los que cuenta la familia y no se encuentre solución al problema a pesar de haberlo intentado. “Cuando la gente tiene la sensación de estar en un callejón sin salida, en un círculo vicioso del que no se puede salir es conveniente recurrir a la ayuda profesional”, dice el psiquiatra y psicoterapeuta Roberto Pereira. Hay dos tipos de crisis por los que las familias suelen recurrir a la terapia familiar: crisis inesperadas o situacionales (un accidente, muerte de un ser querido) y crisis de desarrollo o evolutivas, que son las que tienen que ver con el paso del tiempo y las etapas normales del ciclo vital.
La terapia familiar empezó a desarrollarse en Estados Unidos en la década de los cincuenta y llegó a España en los años ochenta, donde ha ido creciendo hasta convertirse en un modelo de referencia que aplican alrededor de 1.500 especialistas pertenecientes a la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar . Este tipo de terapia no sólo se ocupa de problemas de familia, sino también problemas individuales, pero teniendo en cuenta que los seres humanos somos seres relacionales, es decir, sólo podemos entendernos en relación con los demás y el principal lugar donde aprendemos a hacerlo es la familia.
A pesar de que puedan no estar funcionando bien y tengan dificultades, todas las familias tienen un potencial muy grande para cambiar y funcionar mejor. Por eso, insiste Roberto Pereira, la terapia familiar trata de usar ese potencial para favorecer los cambios.
No decimos a los pacientes lo que tienen que hacer, porque los consejos están prohibidos en psicoterapia. La labor del terapeuta es la de plantear la posibilidad de que las cosas se hagan de otra manera, pero quien tiene que elegir siempre es el paciente.
Foto | naintara_land.
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Comentarios
En la guardería del pequeño hay una psicopedagoga que está muy accesible y que nos ha ayudado mucho, dándonos algunos pequeños "trucos" para aprender a superar ciertos comportamientos. Nunca hemos llegado a acudir a terapia, pero es cierto que hay momentos en los que algún conflicto nos bloquea de tal forma que con un poco de ayuda sería más fácil de superar.
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