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Seguridad vial: cómo inculcarles seguridad sin miedos

1 comentario

Seguridad vial para niños

La seguridad vial nos concierne a todos, a padres, hijos y a las terceras personas que se cruzan en nuestro camino, ya sea andando o en algún medio de locomoción. Todos sabemos lo que tenemos que hacer para prevenir accidentes, pero no todos hacemos siempre lo que tenemos que hacer y por eso hay ocasiones en que no sólo basta con vigilar por nosotros y nuestros hijos, sino que también debemos vigilar por lo que pueden hacer, o dejar de hacer, el resto de personas.

Nuestros hijos son actores principales en las calles, y por eso interesa que aprendan los riesgos potenciales que de ella se derivan y lo peligroso que puede ser no tener en cuenta las normas de seguridad vial. Es nuestra obligación enseñarles, y debemos tratar de hacerlo sin que cojan pánico, que tampoco es plan, pero de una manera responsable para que un exceso de libertad no nos haga lamentar luego grandes males.

Cuando son pequeños, teniéndolos bien cerca

Cuando los niños son pequeños su seguridad depende totalmente de nosotros y somos nosotros los que tenemos que trabajar activamente por conseguir que la calle sea un lugar seguro para ellos. Obviamente, no podemos correr delante de los niños para ir apartando los problemas, ni podemos detener el tráfico para que pase nuestro hijo, así que en la calle deben aprender, cuando aún son pequeños para saber que una cosa es la acera y que otra diferente es la carretera, por donde pasan los coches, que mientras estemos en la calle deben ir con nosotros, en el cochecito, en la mochilita o, si quieren caminar o queremos que caminen y les apetece, cogidos de nuestra mano o cogidos al cochecito.

Vamos, que no se separen de nosotros, porque a un niño le cuesta muy poco correr hacia donde están los coches y por otra razón, porque un niño que camina delante nuestro puede no detenerse ante el ruido de un coche que sale de un parking privado, de un edificio, y aunque no van a mucha velocidad puede ser muy peligroso.

Dicho de otro modo, no me parece ser sobreprotector ni exagerado hacer que tu hijo no se separe de ti. La gracia está en encontrar lugares, como los parques o las zonas verdes, donde puedan jugar a su aire y a la distancia que precisen. En la calle, pues no, las calles no son para jugar, porque hay demasiados riesgos que no podemos controlar desde la distancia.

Cuando crecen, siguiendo las normas

Una vez crecen ya no hace falta que vayan pegados a nosotros, ni de la mano (de hecho, cuando ya tienen 6 años o más no suelen querer ir de la mano, pues les empieza a dar un poco de vergüenza), y entonces lo que debe imperar es la responsabilidad y la confianza.

Explicarles las normas, por dónde pueden andar sin peligro, por qué tienen que parar cuando se acaba la acera, cómo interpretar los semáforos, por qué mirar siempre a ambas direcciones antes de cruzar, por qué no hay que correr detrás de la pelota, si ésta se va a la carretera, que es cierto que los conductores saben que detrás de una pelota viene un niño corriendo, pero no todos ven la pelota, por qué deben escuchar en las zonas de vados si viene un coche, pues muchos sacan el “morro” antes de ver si pasa o no alguien, por qué tienen que ir bien sentados, por qué deben llevar el cinturón a la altura correspondiente, por qué no podemos ir en el coche de cualquier manera, etc.

Seguridad vial en los niños 2

Todo ello debemos ir explicándolo a los niños y debemos ir haciéndolo nosotros para que interioricen nuestro modo de actuar y aprendan cuáles son los peligros y cómo prevenirlos. Es mejor ir haciéndolo poco a poco e ir explicándoles cómo es todo, porque si no nos veremos con niños ya mayores, gritándoles cuando se nos separan por si viene un coche, diciéndoles que paren porque llegan a la carretera, a grito pelado, y volviéndose seguramente demasiado asustadizos ante nuestros “¡cuidado!”, activándose a correr en cualquier dirección para huir de no sé qué peligro porque no les hemos explicado ni les hemos mostrado cómo moverse por la ciudad sopesando los riesgos.

Además, podemos hacer uso de los recursos educativos que hay por la red. Aquí en Peques y más hablaron hace un tiempo de ello, mostrando varios juegos online para aprender educación vial.

Enseñándoles a vigilar por las imprudencias de los demás

Una vez han aprendido las normas de seguridad vial, o mientras las están aprendiendo, tenemos que enseñarles a ir un poco más allá, es decir, a anticiparse a peligros no esperables, producidos por las imprudencias de los demás. No sólo hay que explicarles que cuando está rojo no pueden cruzar, pero que cuando está verde sí. Deben aprender que a veces, cuando se pone verde, puede pasar un coche a toda velocidad que ha apurado tanto que ha llegado a cruzar en rojo, poniendo en peligro a todos los que esperan en el semáforo con cierta prisa. Es decir, que deben aprender a mirar que no venga ningún coche incluso cuando está en verde.

También les tenemos que explicar que los pasos de cebra son un auténtico cachondeo, porque aunque tienes preferencia muchos coches no se detienen, y enseñarles a asomar siempre la cabeza antes de echar el primer paso. A veces se detiene un coche en el primer carril, pero el del siguiente carril no se detiene, y por eso deberemos asomar la cabeza para asegurarnos que no viene nadie, o que el siguiente te ha visto y se para, y podemos cruzar con seguridad.

El ejemplo de los padres, el ejemplo del resto de ciudadanos

Sé que me repito, pero es que es importante. No vale ir con los niños, cruzar en rojo, y decir “esto está mal, no lo hagáis vosotros”. No vale ir en el coche y apurar los semáforos, cruzando en rojo, para decirles a nuestros hijos lo mismo, que “esto está mal, no lo intentéis en casa”. No vale decirles que se pongan el cinturón y nosotros no ponérnoslo, o peor, no vale no ponérselo porque total, “de pequeños no lo llevábamos y no nos ha pasado nada”, porque al salir airosos (menos mal), les damos una sensación de falsa seguridad. Además, es más importante el mensaje que damos con nuestros actos que el mensaje que damos con nuestra palabra, y el “haz lo que digo, pero no lo que haga” no suele ser muy eficaz ni es pedagógicamente correcto.

Otra cosa es el ejemplo del resto de ciudadanos. Es duro esperar en un semáforo en rojo como peatón, viendo que no viene ni un coche a un kilómetro de distancia, esperando con tu hijo a que el hombrecito verde se encienda, mientras ves que todo el mundo cruza sin mayor preocupación. Es duro porque te pregunta que “por qué ellos cruzan si está en rojo” y claro, es difícil explicarlo.

A ver, es algo que hacemos todos, está rojo pero no hay ningún peligro, cruzo. Sin embargo, desde que soy padre, al verme en dicha tesitura, siempre que veo niños en un semáforo esperando al verde yo también me detengo con ellos. Yo también soy parte del ejemplo que deben seguir, aunque no me conozcan, así que como creo que es responsabilidad de todos el educar a los niños de nuestra sociedad, no tengo problema en esperar un momentito, aunque no venga nadie.

Fotos | Toby Charlton-Taylor, New York City Department of… en Flickr

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Comentarios

  • 1

    Avatar de anamotera !

    Ese es el problema: es muy complicado inculcar algo que aprendan y no hagan sin miedo. Muchas veces, es más eficaz que aprendan con factores "nocivos" que por diálogo, no creéis?