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Queridos perros, pero con precaución

2 comentarios

Bev_Sykes

Tener un perro en casa cuando se tienen niños estimula la afectividad, y ayuda a que los niños aprendan a tomar responsabilidades, a relacionarse con los demás, y a mostrarse también más tolerantes. Pero todos – los niños, los mayores y las mascotas -, hemos de aprender ciertas reglas de convivencia.

A los perros les pasa como a los niños, que hay que darles mucho cariño. Por eso tenemos que enseñar a nuestros hijos a dedicarles parte de su tiempo para que jueguen con ellos, les enseñen buenos hábitos y les saquen a pasear sin remolonear.

Pero si queremos que la convivencia sea buena, también es fundamental que los padres enseñemos a nuestros hijos a respetar ciertas normas con respecto a sus queridos amigos de cuatro patas, pues hay ciertos aspectos en los que los niños no deben extralimitarse.

Todos los perros necesitan morder, y aprenden a hacerlo jugando con sus hermanos, vigilados por su madre, que los mantiene a raya con un gruñido o incluso con un amago de mordisco. Por eso es muy importante que aprendamos a interpretar sus posturas corporales y las señales que emiten en forma de gruñidos.

Lamentablemente, hay perros que muerden continuamente las manos y los tobillos en un afán constante por llamar la atención o probar su posición jerárquica, y si lo hacen debemos parar inmediatamente esta acción y reprenderla.

Seguridad de los niños e higiene

Los padres que tenían un perro antes de que nacieran sus hijos viven el tema de la conciliación entre sus hijos y su mascota con mucha más serenidad que los padres que acceden a la petición de sus hijos pequeños de comprar un perrito para poder jugar con él.

Sobre todo en lo relacionado con la seguridad de los niños y con la higiene. Hoy en día, el uso regular de tratamientos preventivos evita la aparición de pulgas y de gusanos en nuestras mascotas. En temas de higiene basta con que se observen unas sencillas reglas, y no habrá motivos por los que preocuparse: procurar que los niños no besen a los animales cerca de la nariz y de la boca; y que si han estado jugando con un perro y van a comer después deben acostumbrarse a lavarse las manos.

En cuanto a lo relacionado con el tema de la seguridad, si nos decidimos a convivir con una mascota, lo mejor es ponernos en manos de un profesional en etología canina para que nos asesore correctamente.

Jason_Vasquez

No existen razas buenas o malas de perros

Todo depende de la socialización y de la educación que reciban. Muchos de los perros que hoy se han convertido en animales de compañía solían ser perros de caza. Los genes sólo determinan el carácter de un animal en un veinte por ciento, el resto dependerá de la educación que se les inculque y del entorno en el que vivan. El mejor perro es el perro que ha sido criado con responsabilidad.

Cuando se vive en un piso, y no en un chalet, hay que optar por razas de perros que no sean demasiado grandes, pues los perros grandes son animales que necesitan espacio, por lo que se ha de disponer de tiempo para pasearlos, y tener acceso a jardines, parques o zonas de campo abierto.

Es importante tener en cuenta que aunque los perros suelen ser las mascotas más deseadas, dependiendo de nuestro estilo de vida, en ocasiones, es aconsejable decantarse por otro tipo de mascotas como los gatos, los peces o los hámsters.

Los perros salchicha, los dálmata, los labrador o los Golden son perros que suelen llevarse estupendamente con los niños, y pueden llegar a convertirse en compañeros de juego de toda confianza, pues suelen tener una enorme inteligencia, por lo que resultan fáciles de adiestrar, son muy familiares y de una fidelidad incondicional.

Hay perritos pequeños que son una monada, y muy juguetones, pero cuando se muestran demasiado inquietos, ladran mucho para marcar el territorio, y tienden a morder si están asustados. Por este motivo, hay que enseñar a los niños que no deben acercarse y acariciar a los perros hasta que no los conozcan o hasta que su dueño no les indique o les de permiso para poder hacerlo.

Overdrive_cz

Un perro no es un juguete

Lo importante es explicarles a nuestros hijos que un perro no es un juguete, y que no les pueden someter a tirones de orejas, de cola u otras pequeñas perrerías, ¡y nunca mejor dicho! Cuando los cachorros han sido separados de la camada muy pronto pueden interpretar que los niños que se revuelcan con ellos agitando manos y pies están jugando, y con eso lo único que se consigue es que puedan llegar a morder.

Los expertos no recomiendan utilizar el castigo ni perder los nervios. Debemos explicar a los niños que han de interrumpir inmediatamente los juegos si los cachorros se ponen nerviosos y se vuelven bruscos. El período de socialización es crucial en la vida de un cachorro ya que será cuando asimile todo lo que le permitirá ser un adulto equilibrado.

Si finalmente nos decidimos por comprar un perro, recordad que hay perros abandonados que se puedan adoptar, que de no encontrar un hogar, en ocasiones, han de ser sacrificados. Un perro es una responsabilidad muy grande pues dependerá de nosotros toda su vida. Por este motivo, también se puede solicitar la acogida temporal de un perro y, así, comprobar si los niños – y la familia en general – son capaces de hacerse cargo de un perro con responsabilidad.

Más información | Peques Seguros
Fotos | Overdrive_cz, Bev_Sykes, Jason_Vasquez

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Comentarios

  • 1

    Avatar de anamotera !

    Cuando nació mi primera hija tuve que dar a mi perro en adopción a otra familia. Para mí perros y niños es incompatible. Lo siento.

  • 2

    !

    Yo es que no tengo perros porque lo que veo incompatible es perros y piso. Si tuviera una casa me lo pensaría, pero como no conozco mucho a los perros me daría miedo que estuvieran juntos...