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Por qué los niños necesitan más montaña y menos parques

2 comentarios

Montaña o parque 1

Cuando nosotros éramos pequeños la calle era nuestro lugar de recreo, con menos miedos, menos peligros y más libertad. Ahora los niños tienen que quemar energía en extraescolares, haciendo deporte, o bien en casa, liándola a base de bien, o bien en los parques, compartiendo espacio y juegos con otros niños.

Los parques son un buen recurso para ellos, pero no dejan de ser un recurso de diversión enlatada. De hecho, se podrían considerar trocitos de montaña artificial, creados por el hombre, un intento de acercar la naturaleza a los niños, pero sin ella. Hierros y madera emulando la libertad, entre vallas y jugando por turnos. Vamos, que los niños necesitan menos parques y más montaña y ahora os explicaré por qué.

Como digo, un parque es una montaña de mentira

Un parque trata de ser una montaña, pero para niños. Los suelos son de tierra (o lo eran, porque ahora cada vez hay menos con tierra y más con suelos de goma), muchos columpios son de madera, hay incluso casitas de madera para que los niños jueguen dentro, como si fueran pequeñas casas rústicas de montaña. Sin embargo, hay pocos elementos para muchos niños, poca libertad (o los niños no son capaces de aprovechar todos los elementos y se encuadran en hacer sólo lo que el columpio permite) y lo peor, todo lo que hay debe compartirse con otros niños, haciendo colas y llegando a sufrir por aquellos que no saben respetar la espera.

¿Lo peor? ¡Pero así aprenden a compartir!

Estoy de acuerdo, no hay mal que por bien no venga. Ya que estamos en el parque, ya que no pueden utilizar todos los niños los columpios a la vez, podemos aprovechar para enseñarles civismo: hay que respetar los turnos, no te puedes colar, debes esperar a que un niño acabe antes de ponerte tú y debes vigilar con los más pequeñitos. Además, algunos niños querrán jugar con tus juguetes, y tú, pequeño niño, debes valorar si deseas compartirlos o si por el contrario no quieres que nadie toque tus juguetes. Ten en cuenta, eso sí, que si no se los dejas (que es respetable y yo como padre haré lo que tú digas), es muy posible que los demás no te dejen los suyos a ti. Sin embargo, creo que todo eso ya se puede aprender en el colegio, o incluso jugando a cualquier otra cosa, sin necesidad de estar en un parque. De hecho, creo que en la montaña, compartiendo juegos, también pueden aprenderlo.

Qué tiene la montaña que no tenga un parque

Montaña o parque

La montaña se diferencia de un parque en... bueno, en prácticamente todo. Hay extensiones de tierra enormes, desniveles, piedras, riachuelos, árboles para trepar en ellos y todo lo que un parque puede tener, pero de verdad y multiplicado por las veces que se te ocurra. En la montaña no hace falta hacer cola, pues hay un árbol para que cada niño se suba, y con eso te evitas tener que vigilar que los otros niños se le cuelen a tu hijo. En la montaña hay muchas cosas por hacer, y lo mejor de todo, los niños pueden darse cuenta de que pueden construir grandes cosas compartiendo espacio y tiempo, porque así van más rápido, porque juntos tienen mejores ideas y porque de ese modo todo sale mejor.

Pero, los niños no están acostumbrados

Puede pasar, suele pasar, a mí me ha pasado. Un buen día, sin haber pisado demasiada montaña, te los llevas y al rato te dicen que se aburren, que quieren volver, que allí no hay nada que hacer. Es normal. Les hemos acostumbrado a la diversión enlatada en forma de parque, de extraescolares con juego dirigido, de juegos con ellos en los que nosotros dictamos las normas o de juegos entre ellos, con normas previamente establecidas. Cuesta romper con todo eso y ahí tenemos nosotros un papel importante.

Debemos darles el primer empujoncito: "Pues yo aquí veo una montañita que parece imposible de subir, quizás si trepo un poco pueda verte desde arriba", "aquí hay un riachuelo por el que no puedo pasar, si pusiera unas piedras, o incluso troncos, haría un puente y entonces no tendría problema", "mira, aquí no llega el agua... quizás con unas piedras en el río pueda conseguir que algo de agua vaya hacia esa zona", "yo de pequeño subía a los árboles pequeños, como algunos animales, ahí veo unos árboles que quizás puedas trepar".

Montaña o parque 3

Son opciones, es mostrarles que en la montaña hay mil posibilidades, tantas como les permita su imaginación. Pueden descalzarse y sentir la hierba, el tacto de las piedras y el frío pasar del río. Pueden crear barquitos con hojas de los árboles, con palitos como tripulantes, pueden utilizar los desniveles como circuitos imposibles que deben superar, pueden inventar juegos, juego libre, juego creativo, y todo ello con algo que lleva meses, años, siglos ahí. Es una manera de mostrarles cómo es el mundo sin la mano del hombre, que todo lo vuelve gris y limitado, y una manera de que sientan la libertad, de que compartan juegos con otros niños y de que sean ellos quienes busquen soluciones.

Sí, lo sé, uno no puede irse cada tarde a la montaña, pero sí puede hacerlo el sábado o el domingo, ya que ahí no te cobran entrada y puedes estar tanto como quieras. De paso, nosotros disfrutaremos también de la paz, de la naturaleza, del silencio, y de poder pasar un rato con nuestros hijos, viéndoles disfrutar, sin tener que estar pendiente de que un niño se le cuele, le empuje, le robe un juguete o vete tú a saber qué.

Fotos | Paul Stainthorp, James Emery, Gerry Thomasen en Flickr En Peques seguros | ¡A la montaña!: consejos de seguridad para los peques, Fin de semana en el camping: consejos de seguridad cuando los perdemos de vista

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Comentarios

  • 1

    Avatar de tere1 !
    tere1 | 2 estrellas

    A mi me gusta mucho ir con los peques algún finde a la montaña...

  • 2

    !

    A mí me encanta, la pena que cuesta ponernos todos de acuerdo y no tener obligaciones para ir tranquilamente, pero un día en la montaña vale por tres o por cuatro... de tan bien que estoy y de lo fuera de este mundo que me siento.