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Otoño a la vista, vuelta a los parques, adiós piscina

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Stuart Richards

Se acabó el verano, y con la llegada de septiembre vuelta al cole y, en general, vuelta a la actividad cotidiana. Después de este parón vacacional, donde lo normal es bajar un poco el ritmo, comiendo y acostándose un poco más tarde, ahora toca organizarse bien, y volver a la rutina.

El colegio es un lugar donde se aprende a respetar las reglas y a vivir en comunidad. Nuestros hijos van al colegio para aprender e instruirse, pero también para hacer amigos, jugar con ellos en el recreo y aprender a vivir juntos.

Aprender a convertirse en personas autónomas, a expresarse con propiedad, es toda una aventura pero, además de profundizar sus conocimientos sobre la lengua o las matemáticas, también existen otras asignaturas como la educación física o los deportes, que son un excelente vehículo para conocer su propio cuerpo y sus posibilidades de acción, y para transmitir valores como el juego limpio, el respeto a los compañeros, a los adversarios, el trabajo en equipo, el sacrificio, el fortalecimiento del carácter. Los niños que juegan en los parques o hacen deporte son menos tímidos e introvertidos, e incluso menos agresivos.

Así pues, los peques además de aprender y de divertirse en el colegio, deben disponer también de tiempo para realizar actividades extraescolares o jugar con sus amigos y hermanos, por ejemplo, en los parques.

Los parques o las instalaciones recreativas infantiles ubicadas al aire libre ofrecen a los niños la posibilidad de jugar y de hacer ejercicio físico. Es importante que nosotros, los padres o cuidadores comprobemos que las instalaciones están en buen estado.

Maria-Estela-David

Supervisión de las instalaciones

A veces, columpios defectuosos o un comportamiento imprudente en su uso pueden provocar lesiones. Es muy importante que enseñemos a nuestros hijos las normas para jugar en estos parques. De esta forma, sera menos probable que se lesionen o puedan llegar a lastimar a los demas por haberse comportado de forma imprudente, o no haber utilizado de forma apropiada las instalaciones.

Es muy importante que los niños estén siempre bajo la supervisión de un cuidador mientras juegan, porque les gusta poner a prueba sus capacidades, y a veces no calculan las distancias con exactitud poniéndose en situaciones de peligro a ellos y a los demás niños. Si nos sentamos en un banco mientras nuestros hijos juegan, debemos asegurarnos que desde donde estamos sentamos tenemos campo de visión.

En la actualidad, por temas de normativa, casi todos los parques infantiles tienen un suelo de caucho (aunque existen otras modalidades hechas de gravilla o goma triturada), lo suficientemente blando como para amortiguar el impacto si los niños se escurren y se caen.

Es importante cerciorarse que el parque infantil que hemos elegido para que jueguen nuestros hijos lo tiene. Otro tipo de pavimientos como el asfalto, la tierra o incluso césped no son del todo adecuados debido al desgaste o a los charcos que hayan podido producirse a causa de las lluvias.

Con eso y todo, aunque las superficies sean las adecuadas para el suelo, no es posible prevenir todas las lesiones. Cuanto más altos sean los columpios, mayor riesgo existirá de que los niños se puedan lesionar al caer desde ellas.

Instalaciones en los parques infantiles

Las instalaciones de los parques infantiles deben estar pensadas y distribuidas en tres grupos diferentes de edad: niños pequeños de hasta 2 años, niños de 2 a 5 años y niños de 5 a 12 años. Las zonas de juego para los niños más pequeños suelen estar separadas de las de los niños mayores. Hay señales que delimitan claramente cada zona, para evitar posibles confusiones.

Los niños pequeños no deben de jugar en instalaciones diseñadas para niños mayores, porque su tamaño y proporciones no son los adecuados y esto puede generar accidentes. Los niños mayores tampoco deben jugar en instalaciones diseñadas para los más pequeños, por idénticos motivos.

Además de asegurarnos de que las instalaciones cumplen todas las normativas y están en buen estado y que no haya clavos, ganchos, tornillos o puntas afiladas, también es importante comprobar que los juguetes con los que suelen jugar nuestros hijos en los parques están en buenas condiciones: que los juguetes de madera no tengan grietas ni astillas, que los juguetes metálicos no estén oxidados ni tengan piezas sueltas que los niños se puedan meter en la boca y tragar.

Si el parque dispone de un arenero para jugar, hay que comprobar que entre la arena no haya vidrios rotos, palitos de madera, piedras o bichos. El problema de los areneros es que, de noche, muchos animales como los gatos salvajes los utilizan y los contaminan con sus excrementos. La única forma de evitarlo, sería taparlos de noche, pero no siempre se dispone de infraestructura como para poder hacerlo.

Lo que sí que podemos hacer entre todos es ayudar a que el parque se mantenga limpio, tirando nuestra propia basura en las papeleras o recogiendo la que veamos. También conviene que utilicemos las instalaciones de forma adecuada, y es importante que informemos a los guardas de cualquier problema, para que procedan a su reparación y mantenimiento.

Maria-Estela

Aprender a comportarse de forma segura

Los niños deben conocer las medidas de seguridad y aprender a comportarse con responsabilidad en los parques. Tenemos que enseñar a nuestros hijos a no empujarse mientras están en los toboganes, columpios o tirolinas.

También es importante que aprendan a deslizarse por el tobogán sentados, y con los pies por delante, ¡nunca de cabeza!; y explicarles que no pueden trepar por la parte externa de las barandillas. Los niños deben subir los peldaños de la escalera de uno en uno, agarrándose a la barandilla, hasta llegar a la parte superior del tobogán. Nunca deben subirse al tobogán por la rampa. Antes de deslizarse por la rampa, deben comprobar que no haya nadie sentado al final de la misma.

Es de sentido común explicarles que no deben utilizar estas instalaciones cuando están mojadas o cuando les ha dado mucho el sol pues se pueden poner tan calientes que quemen.

Hablando de quemaduras, recordar que aunque no estemos en la playa, es importante aplicar a los peques una loción de protección solar siempre que vayan a jugar al aire libre, aunque haga nublado.

En cuanto a los columpios, es importante que entiendan que no deben ponerse de pie ni de rodillas, también que no deben interrumpir el recorrido del columpio, situándose delante o detrás, para que éste no les golpee cuando sube o cuando baja.

Las estructuras para trepar suelen hacer las delicias de los más grandes pues plantean mayores retos. Sin embargo, los índices más altos de lesiones se asocian a este tipo de estructuras. Por eso, la supervisión de los adultos es especialmente importante cuando los niños se suben a ellas.

Para que no resulte peligroso, todos los niños deben empezar a avanzar por el mismo lado y en la misma dirección, y mantenerse a una cierta distancia de la persona que tienen delante. Además de agarrarse bien con ambas manos, deben tener cuidado con los pies colgantes que están en movimiento. Para soltarse, hay que recordar a los niños que lo hagan sobre ambos pies con las rodillas ligeramente flexionadas.

Las tirolinas no deben colocarse en áreas para niños pequeños. Al ser una estructura elevada de la que se cuelgan los niños agarrándose de un palo que se colocan entre las piernas, y que se desliza a lo largo de una guía, se requiere una cierta fuerza. Para evitar lesiones por aplastamiento, las piezas movibles han de estar protegidas, y no debe haber ningún obstáculo en su recorrido.

El juego es una parte importante del desarrollo físico, social, intelectual y emocional del niño. Si sigue lo consejos que le acabamos de facilitar, su hijo podrá jugar en los parques infantiles con la mayor seguridad posible.
Caídas, ¿qué hacer?

Conviene no dejar nunca a los niños desatendidos. Debemos asegurarnos de que al montar en bicicleta, patinar o deslizarse en monopatín usen siempre sus cascos y rodilleras. Es muy común que los niños pequeños al jugar o correr se caigan. Aunque en la mayoría de estas caídas sólo se producen contusiones o, como mucho algún chichón o moratón, algunas pueden ser más graves. Cuando se trata de una caída normal, lo mejor es abrazar al niño para consolarlo hasta que deje de llorar. Aplicarle la barrita de Calmatopic stick sobre la contusión, y estar muy pendiente de él en las próximas 24 horas por si detectásemos cualquier síntoma fuera de lo común.

Si los niños pierden el conocimiento, tienen dificultad para respirar, convulsiones o les sale un líquido transparente por la nariz, oídos o boca hay que pedir ayuda llamando a emergencias al 112. También hay que llevarle al médico si no deja de llorar, o parece adormecido y cuesta que me mantenga despierto, también si vomita, se queja y el dolor cada vez es mayor, comenta tener dificultades para enfocar la vista normalmente.
Botiquín de primeros auxilios

Deberíamos tener siempre a mano un botiquín de primeros auxilios en una bolsa resistente y fácil de transportar, pero fuera del alcance de los niños. En cada botiquín deberíamos guardar:

- gasa estéril
- esparadrapo (cinta adhesiva)
- vendas adhesivas de distintos tamaños
- vendas elásticas
- toallitas antisépticas
- jabón
- solución antiséptica (como peróxido de hidrógeno)
- paracetamol e ibuprofeno
- Calmatopic stick
- loción de calamina
- toallitas impregnadas de alcohol
- un termómetro

Más información | Disfrutar de la naturaleza haciendo deporte, a 4 metros del suelo
Más información | Peques Seguros
Fotos | Stuart Richards, María Estela David

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