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Golpes en la cabeza: cómo reaccionar y cuándo preocuparse

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Golpes en la cabeza

Hace unos días os hablamos de las caídas y los golpes en los niños, algo que es bastante habitual en edades tempranas, pues están creciendo y desarrollándose, a la vez que están probando sus límites físicos, encontrándolos a veces.

Muchos de esos golpes y caídas acaban asustándonos, por ser en la cabeza, esa parte del cuerpo en la que todos tenemos el órgano encargado de hacerlo funcionar todo, el cerebro. Aunque por norma general la mayoría de golpes en la cabeza no revisten gravedad, hay momentos en que puede ser conveniente actuar y por eso os vamos a explicar cómo reaccionar y cuándo preocuparse.

Cómo reaccionar ante un golpe en la cabeza

Como os explicábamos hace unos días, lo ideal ante un golpe en la cabeza es mantener la calma y observar qué ha sucedido, teniendo en cuenta que el daño puede verse, pero que también puede no verse (si hay alguna lesión interna sólo lo sabremos por los síntomas). Por eso, ante ello, los padres debemos evaluar con qué nos encontramos para decidir después qué hacer.
Podemos encontrarnos con un golpe fuerte con la piel íntegra (contusión, sin herida), y la actuación más inmediata debería ser, si el estado general del niño es correcto, tratar dicha contusión con hielo o con las barritas de árnica de Calmatopic.

Golpes en la cabeza 2

Podemos encontrarnos también con una herida abierta. De nuevo lo ideal es estar lo más tranquilos posible, limpiar la sangre para ver cómo es la herida y actuar en consecuencia. Si la herida es superficial, deberemos poner una gasa seca en la herida, tras hacer un lavadito con agua y jabón (o en su defecto, con suero fisiológico), para frenar la hemorragia. Si la herida es más profunda, deberemos además llevar al niño a un centro sanitario para que valoren la posibilidad de suturarla.

Cuándo preocuparse ante un golpe en la cabeza

Una vez hemos hablado de la parte visible, de aquello sobre lo que podemos hacer algo directamente, vamos a hablar de lo que nos da más miedo y respeto, las posibles lesiones internas. Como he comentado, en la mayoría de ocasiones no les pasa nada. Sin embargo, hay niños que sí acuden a urgencias por alguna caída casual que, sin haber sido muy aparatosa, les ha provocado una lesión importante. Con esto quiero decir que ante cualquier golpe en la cabeza, y sobretodo si nos parece un golpe fuerte, debemos valorar diversos factores para decidir si acudimos a urgencias o no, si debemos preocuparnos o no. Estos factores son los siguientes:

  • La altura desde la cual ha caído. No es lo mismo caer mientras camina, o tras desestabilizarse jugando a algo que caer de una silla, de una litera o mientras saltaba en el sofá. Si creemos que la altura es lo suficientemente alta como para que se haya podido hacer daño de verdad, es mejor ir a un centro médico.
  • Cómo ha caído. Es posible que la caída sea desde una altura que da miedo, pero que caiga de un modo que apenas se haga daño y puede ser que caiga de una altura pequeña y se dé un buen golpe en la cabeza, de esos que hasta el suelo retumba. En este caso también podría ser interesante acercarnos al hospital.
  • Dolor. Es lógico y evidente que después de una caída el niño sufra el dolor del golpe. Ahora bien, si el dolor no cede o si parece ser demasiado agudo, será mejor ir a un centro sanitario para que evalúen posibles daños.

Golpes en la cabeza 3

  • Llanto que no cesa. Estaría ligado seguramente al dolor. Si vemos que no deja de llorar o si está demasiado irritable.
  • Vómitos. A veces el vómito viene provocado por el llanto excesivo, pues la garganta se irrita, tosen y finalmente vomitan. Si vemos que hay más de un vómito, o si sólo hay uno pero sale con mucha fuerza podría ser un motivo de alerta.
  • Desorientación, confusión o pérdida de consciencia. En cualquiera de estos casos sería recomendable llevarlo al centro médico.
  • Somnolencia progresiva o dificultad para despertarlo. Después de un golpe, incluso en la cabeza, los niños suelen estar irritables y después somnolientos. En principio, si no hay otros síntomas que nos avisen de la posible gravedad los niños sí pueden dormir y de hecho les ayuda a recuperarse. Se recomienda estar con ellos mientras duermen e ir viéndolos cada 2 ó 3 horas para ver que todo va bien. En caso de duda es mejor despertarles para quedarnos traquilos.
  • Salida de líquido o sangre del oído o por fosas nasales. Supone pérdida de sangre o de líquido cefalorraquídeo y precisa, por lo tanto, de atención médica urgente.
  • Cualquier síntoma o signo que proporcione preocupación familiar. Si a pesar de toda la valoración hay dudas sobre la necesidad o no de acudir a urgencias, lo mejor es ir. Más vale pecar de prudentes.

En caso de que finalmente decidamos quedarnos en casa deberemos seguir atentos a todos los síntomas comentados durante al menos 24 horas. Pasadas estas horas es más raro que aparezcan.

Como se suele decir siempre, más vale prevenir que curar. Es muy importante no dejarles nunca solos en superficies elevadas así como utilizar medidas de seguridad en la cama, ventanas e incluso evitar el uso de andadores en niños pequeños para evitar cualquier riesgo de accidente o caída. ¡Ah!, y mil ojos, las caídas suponen el 6% de las muertes infantiles.

Fotos | Daquellamanera, Lindsay Shaver, Photos by Rivers en Flickr

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