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En la piscina: ejercicios que ayudan a su motricidad

1 comentario

Motricidad en la piscina 1

Llega ya el verano y con él el calor y las ganas de salir al exterior a jugar y a refrescarnos, con el uso de juegos de agua y piscinas. Las piscinas son lugares donde hay que tener mucho cuidado con los niños, como explicamos hace unos días, pero también lugares donde los niños se pueden divertir muchísimo y donde pueden, además, desarrollar su motricidad.

De igual modo que os hemos explicado en días anteriores diversos ejercicios para desarrollar la psicomotricidad de los niños, hay diversos juegos y ejercicios que pueden hacerse en la piscina para lograr el mismo objetivo, que se diviertan por un lado, pues no olvidemos que son juegos, y que además mejoren sus habilidades y sus capacidades físicas.

Digamos que el objetivo de los ejercicios que os explicaremos a continuación es que disfruten y se diviertan, que refuercen la musculatura, que mejoren la flexibilidad, que al hacer ejercicio mejoren la capacidad respiratoria, que mejoren el equilibrio y la coordinación y que aprendan a convivir con un elemento tan conocido, aunque peligroso, como es el agua.

Haciendo burbujas

El primer juego es para aquellos niños que tienen un poco de miedo al agua, para que ésta les vaya tocando la cara. Basta con meter la cara en el agua y soplar (nosotros), haciendo burbujas, ruidos y movimientos, para que ellos también intenten hacerlo. Es más divertido y menos agobiante que echarles agua directamente en la cara o meterles la cabeza bajo el agua sin avisar (sí, hay gente que lo hace) y así van perdiendo el miedo.

La estrella de mar

Con la misma intención de que vayan perdiéndole miedo al agua, pero en esta ocasión para que noten el agua en la parte trasera de la cabeza e incluso para que les tape los oídos, jugamos a la estrella (más comúnmente conocido como hacer el muerto). Abren las piernas y los brazos y se dejan coger por nosotros, relajándose y notando como el agua les tapa parte de la cabeza y el cuello, quedando la cara fuera para poder respirar.

Motricidad en la piscina 2

Rodeándonos

Como al principio suele ser difícil que se suelten del bordillo, podemos lograrlo poniéndonos a su lado, también en el bordillo, instándoles a que nos rodeen para llegar al otro lado. Es una manera de que se suelten y de que empiecen a desplazarse, ni que sea unos segundos, hasta llegar de nuevo a su "casa" o lugar seguro. Tras esto, el siguiente juego sería lanzar un juguete cerca, para que lo recuperen y vuelvan.

Nadando con un churro

El siguiente ejercicio que os proponemos es el de hacer que el niño nade, que se desplace por el agua, pero con un churro rodeándole el cuerpo. Gracias al churro no se hundirá y con el uso de los brazos y las piernas puede ir desplazándose. Si no lo ha hecho nunca, por el riesgo de que el churro se escape o se desplace, debemos acompañar al niño en todo momento.

Recogiendo pelotas de colores

Otro juego, para hacer que el nadar y el estar en la piscina sea medianamente divertido, es el de dejar al niño en el agua con un cubo en la mano y pelotas de colores alrededor. El niño debe ir cogiéndolas y metiéndolas dentro del cubo. Dado que va a estar utilizando los brazos y moviéndolos, un churro puede ser peligroso, y es recomendable utilizar algún elemento más seguro. Las burbujas que se atan al cuerpo es mejor utilizarlas cuando el niño ya domina un poco la posición de nado y los manguitos limitan el movimiento de los brazos. Para los más pequeños, y para juegos de este tipo, son recomendables los chalecos, que sujetan al niño dejándole los brazos totalmente libres.

Recogiendo cubitos de hielo

Es como el juego anterior, pero utilizando cubitos de hielo en vez de pelotas de colores. Sería como el nivel avanzado, porque los cubitos se ven menos y, como se van deshaciendo, la velocidad es primordial.

Escondiendo los globos

Con el mismo objetivo que los juegos previos, que es divertirse, nadar y desarrollar la psicomotricidad fina, podemos inflar varios globos y echarlos al agua. La idea es que el niño los tenga que coger y esconder bajo el agua, siendo mejor cuantos más globos esconda (podemos competir con ellos si queremos). Puede ser curioso, aunque frustrante quizás, ver cómo el globo siempre sale de nuevo a la superficie.

Jugando con una pelota

Sí, es un juego de lo más típico y, por ser tan conocido se tiende a menospreciar, sin embargo, es una manera estupenda de compartir juego con un niño y de lograr que se desplace por sí mismo con un interés mayor que el simple hecho de desplazarse. Le pasamos la pelota y él nos la pasa a nosotros. Nosotros nos movemos y nadamos para cogerla y él hace lo mismo, ir allí donde ha caído la pelota para recogerla y lanzárnosla.

Motricidad en la piscina 3

Carreras con una pelota

Siguiendo el hilo del anterior, y para niños que ya tienen cierta habilidad moviéndose por el agua, está este juego en el que hacemos carreras con una pelota, para ver quién llega antes. La pelota debe flotar, y tanto el niño como el adulto tiene que tener una. La pelota debe empujarse con la cabeza, o con la nariz, para utilizar los brazos y piernas para nadar. El ganador es el que consigue que su pelota llegue antes al bordillo de la piscina.

El globo persecutor

Este ejercicio es para niños que ya saben desplazarse con cierta autonomía y son necesarios varios para hacerlo. Los niños se cogen de la mano entre sí, formando un corro. En medio ponemos un globo hinchado que, con el agua, irá moviéndose. Cuando el globo toque a algún niño, éste debe abandonar el grupo, quedando eliminado. Los niños restantes se dan la mano de nuevo, cerrando el corro cada vez más. Gana el último niño que queda.

El tiburón

¿Quién no ha jugado nunca al tiburón en una piscina? Pues eso es lo que hay que hacer. Cuando los niños no dominan mucho, es mejor que sean ellos los tiburones y que el adulto sea la presa. Perseguir es mucho más "relajado" que ser perseguido. Cuando ya controlan mejor el nadar podemos ser nosotros el tiburón.

Saltando al agua

Con mucho cuidado, para evitar resbalones, y siguiendo las normas de cada piscina, si está permitido, los niños pueden tirarse al agua de pie, con los pies juntos. Es un manera de controlar la posición del cuerpo antes de caer a un sitio donde no hallaremos resistencia y un reto que consiste en lograr salir del agua tras la caída.

Fotos | Sheriff Salama, Overdrive_cz, Chimothy27

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Comentarios

  • 1

    Avatar de parejamotera !

    ¡Muchas gracias por el despliegue de ideas! Desde luego, a una se les acaba la imaginación cuando estamos con los peques en la piscina toda una tarde, un día tras otro. Tomamos nota. :-)