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El minibotiquín para la mochila de los peques en verano

2 comentarios

Kim Love

Cuando llega el verano, y los niños están de vacaciones, disponen de más tiempo libre para poder viajar, salir de excursión y compartir experiencias con sus padres que creen recuerdos y vínculos indestructibles a pesar del paso del tiempo.

Para disfrutar del camino, lo mejor es prepararse bien. A nadie le gusta pensar que sus hijos puedan herirse o enfermar mientras están disfrutando del verano, pero siempre es mejor prevenir que curar. Por este motivo, antes de ponerse en marcha lo mejor es crear un botiquín de viaje que puedan llevar ellos mismos en su mochila.

De esta forma, además de responsabilizarles, se les va educando, porque no hay nada peor que estar alejado de la civilización, y tener que buscar a la desesperada una farmacia, para poder hacer frente a todos esos contratiempos o accidentes menores, por otro lado tan comunes como frecuentes.

Conviene consultar con el médico de familia o con una farmacia de confianza para que nos receten algún medicamento para las reacciones alérgicas (pueden ser digestivas) y para otro tipo de procesos que provoquen picor general.

Comienza la aventura

Antes de salir de casa, lo primero que hay que hacer es embadurnarles con un buen protector que evite las quemaduras del sol en su piel. La concentración de estas cremas protectoras que actúan como pantallas puede ir disminuyendo por varias razones (si los niños sudan mucho, si se bañan, incluso por la fotoinestabilidad del filtro solar…); también depende del tipo de producto solar que les apliquemos – no es lo mismo un gel, que una emulsión o un spray pero lo que de verdad marcará la diferencia del todo es si el filtro solar que contiene es físico o químico.

Así pues, apuntémonos en la lista que hemos de meter en sus mochilas uno de estos protectores solares, y también un after sun o gel que les proporcione alivio o les calme si, a pesar de todas nuestras precauciones, al final terminan quemándose.

Wayne Simmons

Para evitar la picadura de los mosquitos, lo mejor son las medidas preventivas en forma de ropa de manga larga de colores claros y no olvidar meter en la mochila un repelente anti- mosquitos.

Si la aventura que les hemos preparado consiste en una excursión a pie, las ampollas en los pies pueden causar estragos y deslucir el día. Hay que estar pues preparados, y meter también en la mochila agua oxigenada, un yodo desinfectante, y las benditas tiritas. Esas venditas mágicas que tienen la capacidad de detener las lágrimas. ¡De todos los tamaños!

Cuando por culpa del sol y del esfuerzo, los niños sudan, es normal que beban deprisa de sus cantimploras. Si el agua está fría puede sentarles mal. Si estamos en el campo o en la montaña, el que los niños vomiten no tendrá mayores consecuencias, pero si estamos en un parque de atracciones, en una cancha de tenis o en un estadio, nos vendrá muy bien tener a mano toallitas – lo ideal es que sean antisépticas, así las podremos utilizar también para desinfectar cuando sea necesario -, unos pañuelos de papel y alguna bolsa para el mareo.

Las infecciones en los ojos de los niños suelen remitir con sólo aplicar en ellos infusiones de camomila. Los antipiréticos, en dosis individuales, también nos resultarán muy útiles si, además, les da fiebre. Importante: ¡llevar siempre un termómetro!

El estrés provocado por la emoción, o el comer cosas a las que no están acostumbrados puede dar lugar a molestias o dolores de estómago. Darles en esos momentos una medicina adecuada impedirá que uno de los padres se tenga que quedar en tierra, en la habitación de un hotel con el niño enfermo, para que el resto de la familia pueda seguir disfrutando. Resulta muy útil meter en la mochila un par de mini bricks con suero hiposódico con sabor a frutas, pues al tener sales minerales, les rehidrata.

Mini botiquín para la mochila de los peques

• Tijeras, pinzas, tiritas, termómetro
• Desinfectante de heridas, lo mejor es un spray transparente de clorhexidina.
• Barrita de árnica de Calmatopic, para los golpes o caídas leves.
• Pomada antibiótica para heridas
• Antipirético en forma de supositorios, solución oral o gotas.
• Gotas nasales y/o solución de agua salada como ampolla o spray
• Jarabe para la tos expectorantes.
• Solución o sobres de rehidratación oral en caso de diarrea o vómitos.
• Antihistamínico en forma de gel contra picor de piel (quemaduras de sol, picaduras de insectos)
• Crema solar pediátrica con factor de protección mínimo de 30.
Cuidado con los repelentes de insectos. A menudo no son aptos para los niños.

El buen uso de los medicamentos es fundamental, por eso al organizar un botiquín de viaje es mejor consultar siempre con el médico de familia o pediatra, ya que son quienes mejor conocen las necesidades de nuestros hijos.

Fotos | Kila Siku, Wayne Simmons, Kim Love

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Comentarios

  • 1

    Avatar de marga302 !

    Qué buena idea! yo éste verano voy a mandar a mi hijo a un campamento por lo que me viene muy bien éste listado

  • 2

    !

    Es algo en lo que no se suele pensar, pero que siempre hay que llevar porque cuanto más se mueven y más crecen mayor es el riesgo. Recordemos si no nuestra infancia, llenos de heridas, curas y tiritas...