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Bebés de 6 a 12 meses: cómo protegerles de golpes en el gateo y primeros pasos

2 comentarios

Bebé y sus primeros pasos

Si hace unos días os explicamos cómo motivar la psicomotricidad de los niños cuando empiezan a valerse un poco por sí mismos y tratan de desplazarse, hoy os vamos a explicar qué podemos hacer para protegerles o prevenir los golpes en la etapa de gateo y los primeros pasos.

El tema está en que ellos no avisan de cuándo van a ser capaces de reptar, gatear o ponerse de pie, así que las medidas que llevemos a cabo deben hacerse antes de que el riesgo aparezca, si puede ser, para no tener que lamentar golpes o heridas.

Por eso el objetivo es proporcionar un entorno seguro en el que los niños puedan tener libertad de movimientos y libertad para explorar. Para ello os explicaremos qué medidas podemos tomar en casa para acondicionar la casa minimizando riesgos.

Antes de nada, libertad de movimientos

Antes de entrar a hablar de los consejos para preparar nuestra casa os queremos explicar qué se aconseja para que los movimientos de los niños sean más fluidos y en consecuencia más seguros. Ya lo hemos comentado en entradas anteriores, pero lo repetimos porque en este tema es importante: los niños necesitan tener libertad de movimientos.

Esto quiere decir que debemos evitar, en la medida de lo posible, el uso de accesorios para moverse o para caminar, como andadores, así como evitar los gimnasios y hamacas cuando ya tienen 6-7 meses. Es la manera de que hagan vida en el suelo, de que tengan los juguetes alrededor y vean que reptando un poco llegan a ellos. Así empezarán a desplazarse solos, arrastrándose por el suelo, luego levantarán el culo para ya gatear, cuando gateen descubrirán que son capaces de ponerse de pie si se cogen a los muebles, luego verán que pueden desplazarse lateralmente aún cogidos a ellos y finalmente descubrirán que pueden caminar sin soporte alguno.

Bebé gateando

Todo este proceso lo hacen ellos sin nuestra ayuda, así que realmente no necesitan elementos que podrían, más que ayudar, entorpecer el aprendizaje del movimiento, que parece ser más fluido y controlado cuando tienen la libertad de aprenderlo por sí mismos.

Protegiendo la casa

Dicho esto, vamos a explicar cómo proteger la casa un poco para evitar posibles problemas, empezando por el suelo cuando están aún tumbados, al principio de todo.

  • Un suelo seguro: como puede ser que fallen en los desplazamientos, lo ideal es que el suelo sea relativamente amortiguado. Hay quien hace uso de alfombras o de mantas. Bien, lo ideal es que sea una superficie que no se desplace, que esté relativamente fija en el suelo, para que no haga resbalar al niño. Una alfombra será segura si tiene antideslizante debajo, una manta es poco segura, y hay quien hace uso de los típicos puzzles de foam o de superficies de ese tipo, que pueden quedar un poco fijas en algún sitio de la habitación y que a la vez amortiguan.
  • Cuidado con los cables: con el fin de proteger al niño de problemas con la electricidad, y para eliminar barreras o tirones de cables que pueden ser peligrosos tanto para el niño como para nuestros aparatos se recomienda tenerlos bien recogidos y ocultos.
  • Proteger las esquinas: todas aquellas esquinas susceptibles de representar un riesgo para el bebé también deberían protegerse. En el mercado hay soluciones para aplicar en diferentes esquinas que, aunque no deja nuestros muebles especialmente bonitos, son temporales y hacen que las esquinas se conviertan en puntos relativamente blanditos donde un golpe no hará estragos. Deberemos utilizarlos en algunos zócalos que hagan esquina y puedan ser peligrosos, en mesas bajitas y mesas no tan bajitas, pues enseguida se ponen de pie y aparecen nuevas esquinas, estanterías, etc. a veces lo ideal es ponernos nosotros a gatear y desde ese punto de vista ir viendo todos los posibles puntos conflictivos.
  • Evitar manteles: o poner manteles que no caigan mucho de la mesa. No lo olvidéis, son expertos en agarrarse allí donde pueden para ponerse de pie o para, simplemente, ver qué pasa cuando tiran de algo. Los manteles no suelen pasar desapercibidos, y tirando de uno de ellos pueden caerles encima varias de las cosas que estén sobre la mesa.
  • Evitar posibles “escaleras”: a menudo sin darnos cuenta el mobiliario, las plantas o algunas cosas que ponemos cerca de los muebles hacen de falsa escalera que les ayuda a ir trepando. Una jardinera o maceta al lado de la barandilla del balcón puede servirle para asomarse, el subwofer puede hacer de primer peldaño para subirse al mueble del televisor y una silla o banquito puede servir de ayuda para subirse a la cama o mesa que está debajo de la ventana, por poner algunos ejemplos.
  • Asegurar armarios y ventanas: existen cierres de seguridad que pueden utilizarse para evitar aquellos armarios, cajones o ventanas que revistan más peligro (existen soluciones por ejemplo para las manetas de las ventanas, que vienen con una cerradura y llave, evitando que puedan abrirlas).
    También debemos asegurar aquellos muebles que puedan caerse en caso de abrirse los cajones e incluso la televisión. Ahora que son planas y bastante más grandes que antaño es muy fácil agarrarse a ellas y volcarlas.
  • Puertas en las escaleras: no todo el mundo tiene escaleras en casa, pero quien las tiene cuenta con un elemento peligrosísimo, ya que una caída por las escaleras puede ser fatal. Se recomienda poner puertas a las escaleras hasta que los niños tienen al menos cuatro o cinco años.
  • Nuestras manos y nuestros ojos, mejor que todo lo demás

    Bebé gateando 2

    Aún cuando protejamos la casa y minimicemos los riesgos está claro que en algún momento perderán el equilibrio y se caerán. No podemos evitar todos los golpes, pero sí debemos estar ahí porque, aún cuando todo esté protegido, pueden hacerse daño. Mil ojos y mil manos, sobretodo al principio, para que no se hagan daño y puedan seguir explorando su mundo con confianza (una caída dolorosa puede hacerles coger miedo y decidir que eso de caminar mejor más adelante, o mucho más adelante).

    Poco a poco van cogiendo fuerza, equilibrio y confianza y se sueltan más, a la vez que nuestra vigilancia se hacen algo menos intensa, pues ya confiamos más en ellos y sabemos cuáles son sus fuertes y cuáles sus puntos débiles.

    En resumen, dejarles libertad para que ellos solos aprendan a moverse y desplazarse, pero estando con ellos para evitar heridas, golpes y caídas, en la medida de lo posible (y en caso de golpes, pues ya sabéis, tal y como hemos explicado en entradas anteriores, hielo si se dejan o bien una aplicación de las barritas de árnica) y mientras tanto, mientras perfeccionan sus capacidades, protegeremos la casa eliminando o minimizando riesgos.

    Fotos | Arkansas ShutterBug, Abigail Batchelder, Kim Love en Flickr

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    Comentarios

    • 1

      Avatar de facebookigc !

      Lo más importante es dejar libertad a nuestros peques para que ellos solos aprendan a moverse y desplazarse, pero estando con ellos para evitar heridas, golpes y caídas. Aunque eso es prácticamente imposible. Yo tengo dos y son puro terremotos!

    • 2

      !

      Lo más importante es prevenir los "ay, ay ay ay!", y los "que caes, que te caes, que te caes!"...

      Cuando mis hijos han estado a punto de caerse o se han caído nunca hemos hecho aspavientos. Nos hemos mostrado tranquilos y ellos pocas veces han llorado. Cuando lo han hecho nuestra respuesta nunca ha sido el consabido: "no es nada" porque claro que es algo, al niño le duele. Mucho mejor empalizar con él o ella sin ponerse a la tremenda. Primero solíamos preguntar : "¿estas bien?" Y después "vaya, eso duele mucho, ahora se te irá pasando", etc..... Tengo comprobado que los niños suelen llorar cuando se asustan de la reacción de los padres, su respuesta no es a la caída, sino al circo que se monta a su alrededor.