Los mundos de Coraline, fantasía para niños mayores

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Coraline gateando hacia "el otro mundo".

El pasado viernes se estrenó en las salas españolas ‘Los mundos de Coraline’ dirigida por Henry Selick, al que ya conocemos porque también dirigió ‘Pesadilla antes de Navidad’ de la que hereda algunos puntos. El guión de esta película está basado en un libro que escribió Neil Gaiman en 2002 y que cuenta básicamente la misma historia que el film.

La historia es bastante sencilla, nos cuenta las aventuras de Coraline, una hija única que llega con sus padres a vivir a un caserón perdido en mitad del páramo. La casa es muy antigua y no sólo tiene una leyenda truculenta que vamos entreviendo a medida que se desarrolla la acción, y en ella habitan, además de los padres y la niña, un par de vecinas antiguas actrices en el sótano y en la buhardilla, un saltimbanqui amaestrador de ratones de origen ruso. Los padres de Coraline no tienen mucho tiempo para la niña, ambos trabajan desde casa en sus ordenadores y la animan a que pase tiempo fuera (sin mancharse) o que se entretenga “contando ventanas” cuando llueve. La pequeña conoce a un chico, nieto de la propietaria de la casa, que es el único personaje de su edad. La acción da un giro cuando Coraline encuentra una pequeña puerta que se abre con una enigmática llave acabada en un botón y que le abre la puerta a un mundo fantástico (un poco a la manera de ‘Alicia en el País de las Maravillas’), donde hay “otra madre” y “otro padre” y donde todo es más bonito, más divertido y donde todo cumple sus expectativas.

Hasta aquí todo bien; la cosa se pone tétrica a partir de ese punto SPOILER cuando la “otra madre” intenta que Coraline abandone a su verdadera familia por el procedimiento de coserse botones en los ojos, como el resto de personajes que habitan en “el otro” mundo. FIN DEL SPOILER

Coraline se lo pasa en grande.

Yo creo que este film, que se está vendiendo como “infantil” no es precisamente para todos los públicos y lo desaconsejaría del todo para aquellos que tengáis hijos que se impresionen viendo fantasmas, brujas o insectos. Cuando yo leí el libro sentí mucho desasosiego leyendo sobre todo la segunda parte, cuando se ponen las cosas feas y, como dijo otro escritor sobre el autor de esta novela:

“Neil Gaiman es la única persona capaz de hacer que un par de botones te den miedo”

(lo dice Terry Pratchett en la introducción de su novela ‘Buenos presagios’ que no es para niños). Yo vi la película con niños entre 6 y 12 años y los más peques tuvieron que salirse del cine a mitad de la película por lo asustados que estaban. Eso sí, los adultos la disfrutamos un montón por sus dosis de imaginación y por lo bien que estaba recreado el mundo que salía en el libro que ya nos habíamos leído.

Una vez habéis decidido ir a verla, os recomiendo que en la medida de lo posible la veáis en 3D porque es muy bonita de ver y los niños lo agradecen un montón. Las imágenes fueron tomadas con la técnica stop motion y el resultado es impresionante, como podéis ver en el trailer bajo estas líneas:

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