Es necesario priorizar la educación como parte principal de la respuesta humanitaria

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Educación en desastres naturales

Buena parte de los 69 millones de niños sin escolarizar en todo el mundo viven en países afectados por la guerra y los desastres naturales. El logro de la Educación para Todos requiere que nos aseguremos de oportunidades de aprendizaje para estos niños y jóvenes afectados por situaciones de emergencia.

Cada vez más los organismos internacionales reconocen que la educación debe ser una parte principal de la respuesta humanitaria. La iniciativa Educación para Todos (EPT) es un compromiso mundial para dar educación básica de calidad a todos los niños, jóvenes y adultos.

Un ejemplo de actuaciones en este sentido lo encontramos en el archipiélago de las Maldivas, dónde se ha introducido el tema de la reducción del riesgo de desastres (DRR, según sus siglas en inglés), en los programas de estudio. Y en el marco de la educación para el desarrollo sostenible, se han elaborado materiales didácticos relativos a la DRR. Docentes, padres y dirigentes comunitarios han participado en cursos de capacitación.

El funcionamiento del sistema escolar de Maldivas se interrumpió durante 18 meses, tras el tsunami que en 2004 afectó al Océano Índico, una catástrofe que puso de relieve la necesidad de preparar a las escuelas y las comunidades para afrontar las situaciones de desastre

Este territorio amenazado por la subida del nivel del mar, la erosión del litoral, las tormentas, los ciclones y los tsunamis, es uno de los territorios más bajos del mundo. Se calcula que más de 120.000 niños (el 30% de la población) correrían peligro en caso de sobrevenir un desastre natural.

Tanto los desastres como el riesgo de catástrofes están aumentando. En el último decenio, más de 250 millones de seres humanos han padecido sus consecuencias. El 95% de estos desastres acontecen en países en desarrollo. Pero con la preparación adecuada, es posible atenuar la repercusión de esos fenómenos, mediante programas educativos y políticas de prevención.

En un nuevo informe elaborado por la UNESCO y el UNICEF se examina a 30 países que han incorporado elementos de reducción del riesgo de desastres en sus sistemas educativos y planes de estudio. En el informe se describen las experiencias nacionales en la materia y se hace hincapié en los problemas fundamentales que afrontan los países donde la DRR recibe menos prioridad o donde no existe la formación de docentes en esa materia.

Las comunidades afectadas por conflictos y desastres deben dar prioridad a la introducción de educación para afrontar las consecuencias de determinados fenómenos, priorizando estas enseñanzas a la cobertura de determinadas necesidades materiales

En estas situaciones la educación puede salvar y mantener vidas, ofreciendo protección física, cognitiva y psicosocial cuando se entrega en lugares seguros y neutrales. También restaura la rutina y le da esperanza a la gente para el futuro, sirviendo al mismo tiempo como un canal para satisfacer otras necesidades humanitarias básicas y comunicar mensajes vitales que promueven la seguridad y el bienestar.

Imagen | stroud4341
Fuente | UNESCO
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