El impacto de la crisis del euro empeora la situación de los jóvenes que demandan empleo

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Desempleo juvenil

La Organización Internacional del Trabajo prevé una disminución de las tasas de desempleo juvenil durante los próximos años, sin embargo sólo se producirá en las economías desarrolladas.

Aunque la causa (en gran parte) no se deberá a mejoras en el mercado laboral de estas últimas, sino más bien al hecho de que un gran número de jóvenes ha dejado de buscar trabajo. Estos jóvenes desalentados no se cuentan como desempleados.

Cabe señalar que, pese a que las nuevas previsiones muestran una disminución gradual de la tasa de desempleo juvenil en las economías desarrolladas: de 17,5 por ciento este año a 15,6 por ciento en 2017, esta cifra es mucho más alta que la tasa de 12,5 por ciento registrada en 2007, antes del comienzo de la crisis.

La disminución prevista del desempleo juvenil en la región de las economías desarrolladas no será suficiente para reducir la tasa global, así que en 2017 el desempleo juvenil mundial se situará en 12,9 por ciento.

En esta tabla se muestran las previsiones en la oscilación de los porcentajes de desempleo juvenil, por regiones del Planeta. Encontramos que se verán también afectadas las economías de Asia Oriental y América Latina por la disminución de las exportaciones hacia economías avanzadas, o que en África del Norte y Oriente Medio, las tasas permanecerán por encima del 25 por ciento durante los próximos años.

Tabla desempleo juvenil

Los trabajadores jóvenes necesitan apoyo

Aún en los países que registran las primeras señales de recuperación del empleo y donde se presentan nuevas oportunidades de trabajo, muchos jóvenes desempleados tienen dificultades para encontrar trabajo.

Esto produce desaliento y un aumento de las tasas de “ni-ni” (no trabajan, ni estudian ni reciben formación) entre los jóvenes, explicó Ekkehard Ernst, responsable de la Unidad Tendencias del Empleo de la OIT

Los sistemas que ofrecen garantías de empleo y otorgan importancia a la formación podrían ayudar a sacar de la calle a quienes buscan trabajo e integrarlos en actividades útiles, proporcionándoles así protección contra futuras crisis económicas. Según un documento elaborado por el experto mencionado ‘este tipo de garantías para los jóvenes pueden tener un costo muy limitado: menos de 0,5 por ciento del PIB en los países europeos’.

En tiempos de presión sobre las finanzas públicas, esto puede ser percibido como otra carga pesada, pero será inferior a los costos adicionales que generan los jóvenes cuando están desempleados durante un largo tiempo, además de que cada vez más pierden más contacto con el mercado laboral.

¿No sería ya hora de pasar a la acción?

En su conferencia anual en junio 2012, la OIT adoptó una Resolución a favor de una acción inmediata, renovada y específica dirigida a abordar la crisis del desempleo juvenil.

La Resolución propone un conjunto de medidas probadas y comprobadas en cinco áreas: políticas macroeconómicas, empleabilidad, políticas del mercado laboral, desarrollo de la capacidad empresarial de los jóvenes y derechos. Destaca la necesidad de equilibrio, coherencia y complementariedad entre las medidas políticas.

Los gobiernos e interlocutores sociales están invitados a:

  • Favorecer el crecimiento con alto coeficiente de empleo y la creación de trabajo decente a través de políticas macroeconómicas, empleabilidad, políticas del mercado laboral y derechos de los jóvenes, y garantizar las sostenibilidad financiera y presupuestaria.
  • Promover las políticas macroeconómias y los incentivos fiscales que apoyen el empleo, fortalecer la demanda agregada, mejorar el acceso a los financiamientos e incrementar las inversiones productivas, teniendo en cuenta las diversas situaciones económicas de los países.
  • Adoptar medidas específicas y fiscalmente sostenibles, como políticas anticíclicas e intervenciones que estimulen la demanda, programas de empleo público, sistemas de garantías para los jóvenes, programas de infraestructura con alto coeficiente de mano de obra, salarios y subsidios de formación y otras intervenciones a favor del empleo juvenil. Este tipo de programas deberían garantizar la igualdad de trato para los trabajadores jóvenes.

Puede que el valor del esfuerzo, la mentalidad productiva, y la capacidad de adaptación, ayuden a nuestros jóvenes, pero para que superen el desánimo se les debe ofrecer un marco socio económico con una visión de futuro positiva.

Imagen | Marietta, GA en Flickr
Fuente | Organización Internacional del Trabajo
En Peques y Más | Las tendencias del desempleo juvenil en Europa y en España demandan grandes soluciones

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