Fiestas en verano

0 comentarios

fiestas.jpgEn esta época del año es normal que muchos pueblos estén en fiestas en verano, o que se realicen actividades para niños y no tan niños. Quizá alguna orquesta amenice las tardes o noches de alguna localidad, invitando a todos a hacer un pequeño extra y aprovechar así los últimos coletazos de un verano intensivo.

Para los niños suele ser una experiencia importante, si es en su zona de residencia quizá coincidan con compañeros de clase, con lo que un pequeño reencuentro antes del comienzo de las clases les hace mucha ilusión.

Eso es lo que nos ha pasado a nosotros este fin de semana, dado que mi hijo coincidió con varios de sus compañeros y fue una verdadera fiesta. No solo él disfrutó, otros niños del colegio algo mayores también se reencontraron y la tónica fue muy parecida. Carreras de un lado para otro, algún bailecito entre medias y juego y más juego. Este extra supone acostarse más tarde de lo normal y haber realizado un gran desgaste energético.

Claro que no todos aguantan lo mismo, así que veíamos al clásico niño que se quedaba dormido en el regazo de los padres y el que parecía que las baterías que utiliza son duracel, como el conocido anuncio.

El mayor problema es cuando tienes dos y uno se duerme y el otro sigue y sigue. Dividirse es complicado, sobre todo si no se vive cerca del sitio donde está la fiesta en sí, con lo que lo mejor es llegar a un pacto con el que aguanta más, dejarle jugar un ratito e ir advirtiendo poco a poco que el tiempo se va agotando, para que puedan ir despidiéndose de forma gradual y sin la consiguiente rabia de no poder quedarse todo el tiempo que quisieran.

En este punto nosotros hemos creado una especie de juego con nuestro hijo, le vamos indicando el tiempo que le va restando, así puede manejar mejor este concepto e ir haciéndose a la idea que nos queda menos para irnos. Nosotros solo tenemos uno, pero en esta ocasión estaba en casa una de mis sobrinas, con lo que puede decirse que la situación era como si tuviese dos. Mi hijo se quedó dormido encima mía y la niña parecía seguir disfrutando de la fiesta. Llegados a este punto aguantamos un poco más por ella y en poco más de 15minutos nos fuimos para casa.

Como conclusión nos encontramos con un niño algo más irascible al día siguiente, cansado y de peor humor. Es normal, podríamos compararlo con una resaca, puesto que realmente su comportamiento es como tal. Necesitaremos toda una jornada para regular nuestro cuerpo, bueno mejor dicho el de ellos, puesto que no están acostumbrados, por regla general, a tanta fiesta. Dosis extra de paciencia es lo que tenemos que tener, es cuestión de un día más para que todo vuelva a su ser.

En Peques y más | Fiestas de San Lorenzo en Lavapies, El día del Orgullo 2009 en Madrid con niños
Imagen | darioalvarez

Votos 0 ¡vota!
Anunciate aquí
Anunciate aquí
Anunciate aquí
Anunciate aquí

WSL Weblogs SL