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Super héroe alimentos sanos

El profesor Brian Wansik es el director del Laboratorio de Alimentos y Marcas de la Universidad de Cornell (Nueva York), y está entre los investigadores que realizó aquel estudio del que hablábamos la semana pasada. ¿Recordáis?, se trataba de utilizar nombres atractivos para diferentes alimentos saludables, de manera que se aumentaban las posibilidades de que los niños los escogieran.

Pues bien, el profesor Wansik, también fue el encargado de otro experimento en el cual participaron 22 niños de seis a 10 años durante un campamento de verano. La idea de partida es hacer pensar a cada uno de los participantes en la comida escogida por algunos personajes conocidos.

Y los niños sólo tuvieron que reflexionar antes de las comidas, acerca de la siguiente pregunta ¿qué pediría el personaje para acompañar el menú: manzanas o patatas fritas?, la selección de famosos incluía súper héroes y otros conocidos que los pequeños admiran. Y a los niños se les cuestionó directamente por la elección del personaje, de manera que tras el pequeño ejercicio, el 45 % de los peques prefirió las manzanas, frente a un 9% que había escogido la fruta cuando no les enseñaban las imágenes.

Las manzanas representan una ingestión de 37 calorías, mientras que las patatas fritas aportan 227 calorías. “Con que coman una vez a la semana comida rápida, si cambian de patatas fritas a manzanas, estaríamos ahorrándole a los niños un aumento de un kilo y medio al año”, argumentó Brian Wansink

Y habló también el profesor en la presentación de su experimento, de la ‘neofobia’ que consiste en que el niño no come lo que no le es familiar. Lo cual tiene mucho que ver con los hábitos que se han instaurado en casa, y esto me lleva a pensar que la actuación de los padres es más importante de lo que pensamos.

Pero la neofobia se puede revertir cuando se sustituye un alimento insano por uno más saludable, esgrimiendo (o no) diferentes argumentos, entre ellos el hecho de que un personaje ejemplar también toma esas frutas o verduras que se pretende que los niños ingieran, así como la constatación de las propiedades o beneficios que se obtienen. Por otra parte parece claro que obligar a comer comida sana cuando no se tiene el hábito no causa el mismo efecto.

Popeye

El secreto, dice el doctor Wansink, está en dejar que los niños asocien la comida con lo positivo, hacerla divertida. Señala que en los años 30, cuando la caricatura Popeye era muy popular, se hizo una encuesta donde los niños dijeron que el helado era su comida favorita pero su segunda preferencia era la espinaca. Popeye vencía a los villanos de la caricatura cuando consumía una lata de espinacas

En la misma línea, Wansink también ha planteado a McDonalds que cuando firmen acuerdos proporcionales con la industria del cine, sustituyan la aparición de productos marca en pantalla, por imágenes del personaje de la película con una manzana en la mano o un vaso de leche. Parece que la reacción de la compañía fue positiva, y le respondieron que estudiarían la propuesta.

Creo que la muestra es muy pequeña para considerarse extrapolable a otras situaciones, además estar participando en un campamento puede ser garantía de que la alimentación será saludable. Sin embargo la idea es muy divertida, y lo que está claro es que en ocasiones se necesitan estímulos publicitarios como la campaña de Zespri, o el ya olvidado Popeye que adquiría fuerza tras comer espinacas, a fin de que los niños acepten comida saludable.

Yo sigo pensando que las familias tenemos mucho que hacer, porque obligar a comer sano no tiene mucho sentido, pero sí que podemos controlar el consumo de alimentos poco saludables, y surtir la mesa dónde comemos de menús equilibrados. Si esto lo hacemos día a día, estamos consolidando un buen hábito.

Imágenes | Owens Valley Desert Rat, Augapfel
Vía | Zona Pediátrica / Universidad de Cornell
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