Las chuches son alimentos con muy poco valor nutricional que pueden provocar consecuencias no deseables en la salud de los niños

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¿Comen chucherías vuestros hijos? los míos si, aunque con el tiempo hemos ido disminuyendo la ya de por sí pequeñísima cantidad de golosinas que ingieren. Al principio todo se convertía en una negociación y existía la posibilidad de que semanalmente pudieran comprar una bolsita con unas pocas (poquísimas) cuyo consumo fraccionaban a lo largo de varias jornadas.

Después fuimos sustituyendo los dulces por bolsitas de frutos secos o snacks salados, en nuestra visita a la tienda de “chuches”. Y ahora mismo estamos en una situación de parón temporal (yo espero que duradero) debido a que las caries de uno de mis hijos han empeorado. Ya sé que las golosinas no son la única causa y que mantienen ambos una buena higiene dental, pero es razón suficiente como para que decidan gastar el dinero en otras cosas.

Desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria nos cuentan que los productos dulces y salados que conocemos como “chuches” tienen un escaso (o nulo) valor nutricional y que pueden tener consecuencias no deseables.

Su abuso puede tener consecuencias no deseables, favoreciendo:

1.Inapetencia: el tomar a voluntad y sin ningún control este tipo de productos, provoca falta de apetito cuando llega el momento de la comida convencional. Sus calorías vacías provocan la saciedad suficiente.

2.Caries: son en su mayoría azúcares refinados que favorecen el desarrollo de los microorganismos que atacan la placa dentaria. No es posible mantener la necesaria higiene dental cuando se están consumiendo estos productos en cualquier momento del día.

3.Alergia: los aditivos dan color, sabor y aroma que contribuyen a potenciar su atractivo. Algunos pueden ser acumulables, favoreciendo reacciones y erupciones en la piel (urticarias o brotes de dermatitis atópica) o incluso asma (colorantes azoicos).

4.Obesidad: las chucherías son productos hipercalóricos. Si la cantidad de azúcares ingerida sobrepasa los límites de almacenamiento, el exceso de glucosa en sangre se transforma en grasa en el tejido adiposo. Además, la instauración del hábito del consumo de tentempiés sobre una ingesta diaria de calorías que ya es apropiada, producirá un aumento de peso. Cada día es más frecuente ver en nuestras consultas la evolución de preescolares “que no comen” hacia escolares obesos, al coexistir una dieta “al gusto y sin horarios” con un aumento del sedentarismo (deberes, televisión, videoconsolas,...). Debe evitarse especialmente el creciente hábito de ver la televisión comiendo simultáneamente algún tipo de chuchería.

5.Atragantamientos: probablemente es la urgencia con riesgo vital más frecuente en la infancia… con el agravante de que muchas veces es evitable. La comida es un acto que requiere su atención, evitando distracciones: se debe procurar que el niño no corra, ría, llore o hable con comida en la boca. Los frutos secos no se ofrecerán ni deben estar al alcance de los niños menores de 4 años.

Si hay algo que me llame la atención especialmente en relación al consumo de golosinas es ver a niños que las toman cuando salen del cole a medio día, y no solo caramelos o gominolas, sino bollería industrial, dudo mucho que tengan después ganas de comer su plato de comida.

Yo sé que mis niños salen con hambre de la escuela (especialmente cuando les pongo fruta para el almuerzo), nunca les doy un producto preparado pero si falta más de una hora para la comida les llevo preparadas zanahorias limpias y cortadas como palitos o una tortita de maíz para cada uno, esto nunca les quita las ganas de comer después

Nos cuentan en la AEPAP que estos productos si que se consideran alimentos según la definición del diccionario de la RAE, y para evitar la prohibición total nos ofrecen una serie de pautas que nos pueden servir de guía para decidir cuándo y cómo permitirlas:

-Pactar un número máximo a la semana.

-Diversificarlas y distribuirlas para evitar sobrecargas puntuales de azúcares. En caso de poder elegir: mejor las que menos pesan, ya que con el mismo volumen o cantidad se ingieren menos calorías.

-Evitar el picoteo contínuo, se pueden agrupar y tomar “como postre” de una de las comidas.

-Siempre después un buen cepillado de los dientes.

Y por último, para que todos tengamos claro cuáles son esos alimentos de escaso valor nutricional de los que os hablaba, la AEPAP ha definido una lista que nos puede servir para identificar qué “alimentos” son perjudiciales si permitimos que los peques abusen:

-Golosinas y dulces

-Chocolates

-Aperitivos: patatas fritas, cortezas, frutos secos.

-Batidos, yogures y helados

-Zumos envasados

-Bollos y galletas.

Los tres primeros grupos son los que más se ajustan al concepto de “chuches”, siendo los más empleados por los niños españoles (en esto también influyen las costumbres).

Nosotros ahora mismo podemos pasar sin chuches, aunque sé que se puede permitir a los niños hacer “cosas como las que hacen los demás”, eso sí con moderación porque pueden dañarles.

Imagen | ryanovineyards en Flickr
Fuente | AEPAP
En Peques y Más | Prevención de la caries dental y factores de riesgo en su aparición, Una deliciosa receta para que nuestros hijos coman gominolas sanísimas

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