La sopa es una buena alternativa para las cenas invernales

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Cenando sopa

Aunque estamos en los ‘supuestamente’ meses más fríos del año, las temperaturas no son muy bajas, especialmente dónde yo vivo. Pero eso sí, tal y como anticipábamos en este post dedicado a la alimentación otoñal, los platos que cocinamos y servimos se han adecuado a las necesidades nutricionales cuando el tiempo cambia.

Los platos de cuchara triunfan en invierno: arroces, legumbres, guisos y sopas. Queríamos hablaros hoy precisamente de las sopas, que se convierten en la cena ideal al caer la noche.

Según la Fundación Española del Corazón, esta comida concentra su interés nutricional en su contenido de agua y minerales, convirtiéndose en una ayuda para cubrir el aporte de estos últimos. Además son muy fáciles de tomar.

Es verdad que su valor nutricional es reducido porque las cantidades de macronutrientes (proteínas, lípidos, hidratos de carbono) son pequeñas. Pero un buen caldo nos ayuda a sentirnos mejor, y además, convertido en sopa resulta saludable y bastante completo (sobre todo si lo acompañamos de una ensalada de verduras crudas).

Un buen caldo no es nada difícil de preparar, tan solo debemos incorporar a una cazuela con agua hirviendo los ingredientes de que queremos que se componga: pollo, verduras y patatas, pescado con verduras, verduras, e incluso en algunas variedades el toque de una manzana resulta muy rico. Una cocción a fuego lento hace el resto, no necesitamos más que una tarde (en caso de trabajar fuera de casa) desde que volvemos de recoger a los niños.

Se dice que los niños no suelen apreciar las virtudes de la sopa, quizás sea por la falta de costumbre, pero podemos variar para atraer su atención: sopa de pasta, de sémola de arroz, de verduras desecadas, con la patata utilizada en la cocción y aderezada… en la variedad está el gusto. Probad y veréis cómo les gusta.

Y los papás y mamás tienen en el caldo un aliado para mejorar el sabor de la comida del día siguiente: paella, macarrones o guiso de carne están más buenos si sustituimos el agua por caldo.

Si a pesar de todas las ventajas de una buena sopa casera no tenéis tiempo o ganas de prepararlo, recordad que en los caldos comerciales debemos leer el etiquetado, fijándonos en la cantidad de sodio / sal añadida. También vigilaremos que no incluya demasiados aditivos.

Imagen | davitydave
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