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Hay muchas personas (entre las que se encuentran niños y adolescentes) a las que los lácteos no les sientan muy bien. La decisión de eliminar la lactosa de la dieta a veces está motivada por un diagnóstico de intolerancia, otras por dar respuesta a los requerimientos del organismo.

Hoy en día hay muchos productos lácteos (leches, quesos, yogures, batidos, e incluso nata) sin lactosa en el mercado. Pero si nos preocupa el aporte de calcio (tan importante mientras crecemos) en la dieta de nuestros hijos todos debemos disponer de una información completa que nos aclare que el calcio, no sólo está presente en los lácteos.

Para conseguir productos sin lactosa se añade lactasa durante el proceso de fabricación. Se trata de una enzima responsable de la descomposición de la lactosa en otros dos azúcares. Las personas con intolerancia carecen de lactasa o tienen niveles muy bajos, y esto ocasiona problemas digestivos al ingerir alimentos lácteos.

Es habitual que incluso cuando los lácteos comunes sienten mal, el cuerpo acepte mejor el queso que la nata o la leche, esto es porque la fermentación contribuye a reducir la presencia de lactosa

Existe una preocupación generalizada (y con razón) hacia el correcto aporte de calcio a los huesos de los niños, son el sostén del cuerpo y crecen hasta que tenemos aproximadamente 25 años. Deben estar bien alimentados durante el periodo de crecimiento.

Alimentos que regalan calcio

Este valioso mineral se encuentra en:

  • Verduras de hoja verde (acelgas, judías verdes, espinacas, brócoli).
  • Legumbres: lentejas, judías mugo, soja blanca, garbanzos.
  • Frutos secos: almendras, nueces, avellanas, higos secos.
  • Cereales integrales (arroz, pastas hechas de sémola integral de trigo)
  • Pescados en general (y en particular las sardinas, boquerones, lenguado, besugo)
  • Huevo.

Y por supuesto, si se trata de renunciar a la lactosa pero no a los lácteos (buena fuente de calcio), podemos confiar en los productos sin lactosa que garantizan el aporte de nutrientes, sin las digestiones pesadas que – para algunos – van asociadas a la primera.

Un regalo para los sentidos

Alimentos con calcio

Lo mejor es intentar variar la alimentación, sin obligar a comer, para que se acostumbren a sabores diferentes, también es aconsejable cambiar la forma de presentación cuando les cuesta aceptar. Por ejemplo: si un niño no tolera las espinacas hervidas (no me extraña que al ver ese manojo informe en el plato muchos se echen para atrás), las colocamos en una fuente de horno rodeadas de patatas en rodajas y tapadas por unos huevos crudos, y después de aderezar lo llevamos al horno.

Las legumbres a veces resultan pesadas y no por el alimento en sí, sino por prepararlas con embutidos: las lentejas están más ricas y son más sanas si las hervimos, y por separado rehogamos en aceite de oliva diferentes verduras (zanahorias, patatas, apio, acelga, cebolla) para después juntarlo todo y tras unas vueltas en la cazuela ya tendremos un potaje delicioso.

Cuidado con ofrecer a los niños platos que nosotros no comemos, ¿cómo pretender que acepten las sardinas rebozadas si observan una mueca de disgusto en la cara de su padre mientras las prepara?

Verduras como el brócoli son difíciles de aceptar hervidas, pero muy ricas en ensaladas bien aliñadas

Para merendar van bien los frutos secos, alternando con otros días en que pondremos fruta fresca o bocadillos (vigilando que los niños sean grandecitos para que no se vayan a atragantar): unir sus beneficios con lo ricos que están es garantía de éxito.

¡Ah! por cierto… la paella está mucho más sabrosa utilizando arroz integral.

Debemos dejar de lado una asociación cerrada entre lácteos y huesos, en primer lugar porque (como hemos visto) el calcio está presente en otros alimentos; y en segundo porque se sabe que el calcio no se absorbe bien sin vitamina D y magnesio, y desde este punto de vista el aporte podría ser más óptimo al comer frutos secos (que tienen ambos minerales). Recordemos que la vitamina D se utiliza como suplemento en algunas leches, pero que su fuente principal es el sol.

Por último, durante la niñez se deben asentar hábitos que permitan consolidar una alimentación equilibrada y saludable. Por eso es importante que aprendan a apreciar alimentos de todos los grupos, que les proporcionarán los nutrientes necesarios. Y esto es válido también cuando no se padece ninguna situación especial que impida la ingesta de un alimento en concreto.

Imágenes | treehouse1977 , coolinsight
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