
En nuestro Especial sobre Alimentación Infantil, vamos a hablar hoy de esos niños que ‘comen demasiado’, y ofreceremos consejos a los padres que estén preocupados por este hecho. Sé que a muchos papás y mamás de niños que (aparentemente) comen mal o ‘poco’, les podría parecer trivial cuando un pequeño ingiere alimentos indiscriminadamente, al fin y al cabo ellos querrían que sus pequeños comieran más.
Sin embargo obtener un aporte energético excesivo mediante la comida, puede llevar a un exceso de peso, y este – a su vez- a la obesidad infantil, una de las problemáticas sanitarias más preocupantes en las sociedades actuales.
Y este es el momento en el que los progenitores debemos asumir decididamente nuestro papel educativo en la transmisión de hábitos saludables, porque nuestro rol es privilegiado de cara a evitar que el sedentarismo y mala alimentación se sigan asienten en generaciones futuras.
Aunque parezca extraño (porque resultaría más habitual en adultos), hay niños que desarrollan conductas en las que comen sin control aparente, como si eso aliviara determinadas emociones negativas. Estos y todos los que no cuidan en absoluto (obviamente porque alguien no les ayuda a hacerlo) su alimentación, son el objeto de nuestra atención en este artículo.
Podemos empezar reconociendo (porque esto ya no es un secreto) que muchos de nosotros (niños y adultos) comemos más de lo que nuestro organismo necesita, es decir estamos aportándonos demasiada energía. Y hay algo realmente importante en lo que sería importante que pensáramos: ‘el que nos indica la satisfacción’ debe ser nuestro cuerpo y no nuestros ojos. La industria alimentaria se encarga de ofrecernos alimentos atractivos que nos llegan por la vista y saboreamos con el paladar, pero ¿dónde está nuestro criterio para decidir?
Definitivamente si, o al menos existirían unos signos para que observemos y decidamos cambiar hábitos:
Cuando decidimos ‘regular’ la alimentación de los niños con sobrepeso para que estén más saludables, no lo hacemos pensando en el peso (que será determinante para que se sientan bien), sino sobre todo porque el sobrepeso y la obesidad agravan u originan otras enfermedades
Los padres somos un ejemplo y un modelo a seguir, ellos ‘harán lo que vean hacer’ en casa, por lo menos hasta la adolescencia
También me gustaría aclarar antes de acabar que todos tenemos reguladores internos que nos permiten reconocer cuándo estamos saciados. En casos de niños que comen por ansiedad, o cuando simplemente comen demasiado, debemos ayudarles a reconocer cuándo es suficiente. Podemos preguntarles cómo se sienten si han comido mucho y cómo cuándo no llegan a llenarse, podemos prestarles apoyo para interpretar las señales que el cuerpo envía, y para identificar las consecuencias (inmediatas y futuras) de ‘comer mucho’: dolor de barriga, sobrepeso, etc
Así mismo les ayudaremos cuando animemos a practicar algún deporte o actividad física, para combatir el sedentarismo.
Imagen | nerdcoregirl en Flickr
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