Cómo mejorar el estilo de vida: comer de forma equilibrada, practicar ejercicio de manera regular y dormir ocho horas diarias

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Alimentación equilibrada FEC

Según recientes datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sobrepeso y la obesidad representan ya el quinto factor principal de riesgo de defunción en todo el mundo, pues es el que está peor controlado.

Uno de los problemas de salud pública más graves del S.XXI a nivel mundial, es que hay más de 42 millones de niños menores de cinco años con sobrepeso. En España, la situación no es más esperanzadora ya que, según los últimos datos de la Encuesta Nacional de Salud, casi el 30% de la población infantil tiene sobrepeso u obesidad y cada vez se da en edades más tempranas.

Ante estas cifras es muy importante la educación nutricional dirigida a madres embarazadas ya que es durante la etapa fetal cuando se empieza a desarrollar el riesgo de obesidad para el futuro.

Se ha demostrado que nuestros hábitos nutricionales afectan a la expresión de nuestros genes y a la estructura de nuestro epigenoma, lo que a su vez incide en nuestra predisposición de desarrollar alguna de las enfermedades más comunes (enfermedad cardiovascular, cáncer,) y a nuestra forma natural de modular más eficazmente ese riesgo.

Llevar una buena alimentación es una de las mejores formas de proteger nuestra salud, pero la realidad nos indica que con esto sólo no basta.

El doctor José María Ordovás (que dirige el Laboratorio de Nutrición y Genética de la Universidad de Tufts, en Boston) manifiesta que “la obesidad es tremendamente compleja, antes la atribuíamos a comer demasiado o a movernos poco, ahora sabemos que se trata de un fenómeno mucho más complicado, no se trata solamente de comer demasiado, sino de la constitución de lo que comemos, de cuándo lo hacemos y de muchos otros aspectos de nuestro entorno y comportamiento”.

Con el objetivo de mantener una adecuada conexión entre genoma y ambiente, la Fundación Española del Corazón (FEC) sugiere algunas pautas que deberíamos seguir para mejorar el actual estilo de vida: comer de forma equilibrada, siempre a la misma hora y digerir despacio los alimentos, practicar ejercicio de manera regular o dormir ocho horas diarias, son algunos ejemplos.

Está demostrado científicamente que dormir pocas horas, comer deprisa o un desajuste en los horarios rutinarios de las comidas, provoca una alteración en nuestro reloj biológico. Todo ello favorece la aparición de la obesidad

Una dieta nutricional adecuada a la estructura genética de cada individuo también podría facilitar la prevención de algunas de las enfermedades más comunes como la enfermedad cardiovascular, el alzhéimer o algunos tipos de cáncer. Puede que en un futuro no muy lejano dispongamos de herramientas para conocer el genoma humano de cada individuo… mientras tanto debemos aplicar el sentido común a nuestra alimentación y la de nuestros hijos, al tiempo que observamos cómo podemos modificar el entorno para mejorar la salud.

Imagen | paulhami
Fuente | Fundación Española del Corazón
En Peques y Más | Jaimie Oliver nos enseña cómo educar a los niños en una alimentación sana, La niñez es el momento decisivo para consolidar buenas prácticas nutricionales

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