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El mes pasado mi compañera y amiga Ann nos escribió el primer artículo de esta serie, aclarándonos qué queremos decir los padres con “comer bien”. El problema se produce cuando los niños no comen cuando, como y lo que queremos los padres. Pero, ¿cuándo comen los niños bien?

Creo que lo primero que debemos mirar es qué consideran los profesionales de la salud comer bien. Porque está demostrado que lo que comemos y cuánto comemos influye en nuestra salud. Simplemente incrementando la cantidad de verduras y futas que comemos disminuirían las tasas de cáncer en un 20%. Ajustando la cantidad de calorías que ingerimos evitaríamos la obesidad, causa a su vez de un gran número de enfermedades o su empeoramiento.

Comer bien debería ser ajustar la ingesta a las necesidades calóricas y a la pirámide nutricional de la dieta mediterránea. Una buena nutrición es consecuencia de una buena alimentación. Y no se trata sólo de prevenir la obesidad, mal demasiado común hoy día en España, sino que una buena nutrición es el camino a una buena salud.

Hay tablas de necesidades de calorías para los niños según su actividad y edad. Pero, ¿quién sabe cuánto necesita comer un niño concretamente hoy? Depende de si está en periodo de crecimento o no, de su actividad actual, de su salud. Yo creo que solamente él sabe lo que necesita, por eso no se le debe obligar a comer y así lo recomiendan los profesionales.

Otro tema diferente es qué debe comer. Aquí no se debe confiar tanto en el instinto de los niños, puesto que hay determinadas predisposiciones genéticas que corren en contra de la salud, dado nuestro actual estilo de vida y almentación. Así, el gusto natural por lo dulce y lo salado nos llevaría en la naturaleza a la leche y la grasa animal, pero ahora nos lleva a la bollería industrial, más dulce que la casera en general, y los llamados snacks salados, nada recomendables por los aditivos y el exceso de sal.

Los niños comerán sano si lo que se les ofrece es sano. Y es muy importante hacerles ver por qué. Hablar con ellos de comida, de nutrición y salud les implica en su propio cuidado. La forma de presentar la comida es importante; las costumbres de organizar los platos en primero y segundo obedece a veces a simple organización de la cocina, pero otras a cuestiones del paladar, como ofrecer primero una sopa para abstecer de líquido el cuerpo antes de comer algo sólido como un filete.

Los médicos recomiendan que los niños no coman delante del televisor, porque desconectan de la realidad y porque aquel está lleno de publicidad de comidas no saludables y los niños se dejan llevar por los regalitos que llevan determinados productos.

Como siempre, el ejemplo de los padres es fundamental, si somos quisquillosos con la comida, ¿cómo queremos que los niños coman de todo? El implicarlos en la elaboración de la comida, como ya hemos comentado por aquí, les predispone positivamente hacia ella. Y el procurarles a ellos y a nosotros una hora de la comida relajada y alegre, sin mal ambiente, sin obligaciones, ni preocuparnos en exceso de los modales y de que haya silencio, sino de charlar de la comida y de nuestras cosas del día. No me parece el mejor momento para discusiones, sino para pasar un buen rato juntos.

Entonces sí que nuestros hijos y nosotros comeremos bien. Que aproveche.

Agradezco al Dr. Tomás Rodelgo su ayuda para escribir este artículo.

Más información | AEPED.
En Peques y más | Cómo hacer que tus hijos coman bien (I), Uno de cada cinco niños es obeso.
En Directo al paladar | Nutrición, actividad física y obesidad, relacionados con el cáncer.
En Bebés y más | ¡Mi niño no me come!
Foto | Celtic Blade.

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