Ya hemos hablado más de una vez en Peques y más de la gran inversión en publicidad destinada a los niños que hacen algunas marcas. Pero hay otro método de ventas, más sutil, que cada día se utiliza más: crear un producto y lanzarlo como especial para niños.
Muchos padres, preocupados por ofrecer a sus hijos la mejor alimentación, o bien animados ante la idea de que sus hijos comerán mejor, los compran.
Con todo esto lo único que conseguimos es que nuestros hijos se habitúen a comidas diferentes a las de los adultos, tener que hacer dos comidas en lugar de una y aumentar los beneficios de las multinacionales al comprar un producto al doble de su valor real, únicamente porque es “especial para niños”.
Cómo ejemplo, he tomado la información nutricionalprincipal de la nueva gama de pasta fresca para niños (del grupo Nestlé), y la de la pasta fresca cuatro quesos de Hacendado (marca blanca de Mercadona) y he confeccionado con estos datos una tabla comparativa:
Cómo podéis ver, a nivel nutricional apenas existe diferencia alguna, si pasamos por alto el dato de las grasas, en cuyo caso me parecería más saludable la de Hacendado. Entonces, ¿por qué la de Buitoni es especial para niños? No he probado ninguna de las dos, pero algo me dice que la diferencia se verá más en el precio que en el sabor.
Vía | Blogs.hola.com
Foto | Jesse Gardner
En Peques y más | ¡Bienvenidos al reino mágico de la comida Disney!
Comentarios
Voto por ir unificando comidas conforme se hacen mayores. En casa, el pequeñito de dos años ya come lo mismo que los demás... No hay nada más enriquecedor para ellos que comer/cenar en la mesa con los papás y la misma comida que nosotros. Así conseguimos que ellos sientan curiosidad por lo que nosotros comemos, que aprendan a comportarse en la mesa, que tengamos más tiempo para otras cosas (en vez de estar preparando una comida para cada uno).
Sí Camaleona, yo no es que las vaya unificando con el tiempo, sino que ya desde el principio mis hijas comían la comida de los mayores, siempre que no tuviese algún ingrediente que no pudiesen comer. Nunca han comido papillas ni purés, así que me ahorro el preparar menús diferentes.
Pero vaya, lo que peor llevo de este tema es que cuando te pones a mirar de cerca los productos especiales para niños te das cuenta que de "especiales" tienen poco. Son casi el mismo producto, con un envoltorio más infantil y el precio más alto.
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