Aditivos e hiperactividad (II)

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En el artículo anterior de esta serie analicé los resultados de las publicaciones científicas desde los años setenta hasta los noventa que tratan de establecer una relación entre la ingesta de determinados aditivos alimentarios y el empeoramiento de los síntomas en niños diagnosticados para hiperactividad. En esta continuación, analizaré los trabajos al respecto que se han publicado en este nuevo siglo.

Entre las publicaciones originales, que no son recopilaciones, destacan dos, una de 2.004 publicada en Archives of Disease in Childhood, una revista británica de medicina, y otra de 2.007, publicada en la también británica The Lancet, una de las revistas de medicina más prestigiosas del mundo.

Las diferencias más destacables entre estos tabajos y los anteriores son dos. Una, que la muestra de niños es mucho mayor, pasando de unas pocas decenas a 277 y 297 niños, respectivamente. Además, la muestra incluye niños que no son hiperactivos en el primer caso y se realiza sólo con niños no hiperactivos en el segundo. La segunda diferencia, muy importante, es que los colorantes que se les administran, varios y mezclados, se acompañaban de un conservante, el benzoato, muy utilizado en golosinas y refrescos. Las dosis administradas corresponden a aquellas contenidas en unos 100 gramos de caramelos. Puede parecer mucho, pero los investigadores aclaran que es la dosis diaria habitual de muchos niños británicos.

El resultado es claramente positivo. Incluso en los niños que no están diagnosticados como hiperactivos, la ingesta de las mezclas induce comportamientos hiperactivos. Ello nos extiende las conclusiones a todos los padres, no sólo a aquellos que tienen hijos hiperactivos. La clave, tal como yo lo veo, está en la mezcla entre colorantes y con el conservante. Pienso que las observaciones de los padres que veían empeorar a sus hijos al ingerir determinadas golosinas u otros alimentos eran ciertas, pero no se reproducían en el estudio controlado porque no mezclaban aditivos. Pero es que esos aditivos están mezclados en lo que comemos y, sobre todo, en lo que comen los niños, principales consumidores de chucherías y refrescos.

En el siguiente artículo de la serie hablaré de las consecuencias a nivel científico, médico y político de los resultados de estos trabajos.

Más información | Feingold, Pediatric Annals, British Medicine Journal.
Foto | Sofía Salom
En Peques y más | Conservantes peligrosos, TDAH: trastorno por déficit de atención y/o hiperactividad .

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