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Como decíamos hace algún tiempo, este año también tenemos a Pixar sorprendiéndonos y nosotros estábamos allí para comprobarlo. Esta vez ha sido UP y es una película muy recomendable y apta para todos los públicos y me atrevo a decir que de todas las edades.
No la hemos visto en 3D pero creo que no pasa nada por no hacerlo. La vimos en versión doblada que está muy buen doblada con voces magníficas y sorprendentes. Quiero mencionar al gran Luis Varela, que trabaja como Carl, porque se lo merece. Le admiro desde hace mucho tiempo.
Tienes que tener mucho poderío y experiencia para hacer una película donde el protagonista sea un abuelete cascarrabias, con cara cuadradota y gesto adusto y conseguir que el público salgamos de la sala encantados porque hemos entendido que esa imagen es una pose que esconde extraordinarios valores como:
- el amor, una vida llena de amor, muy silencioso, con su pareja que trasciende el tiempo. Como los buenos amores son
- la amistad, un hermetismo y actitud huraña que puede romper un inquieto niño con sus ocurrencias e ilusiones haciendo de ambos una pareja perfecta
- el valor, tanto el abuelo como sobre todo el niño, evolucionan en la película desde una posición puramente sedentaria y de aventura teórica para convertirse en los mejores exploradores y aventureros del mundo, ¿o no es así?
- la audacia y osadía, Carl puede ver su sueño de toda la vida por fin cumplido y eso le hace muy feliz y dichoso
- la fe en sus ideales, porque sus héroes de la infancia se mantienen como tales a pesar de que el tiempo los pueda convertir en unos malos-malísimos (por otra parte muy atractivo)
A mi hija la película le ha encantado y creo que ni respiró en el asiento. Su personaje favorito, que se lo he preguntado, es el pájaro Kevin. Una extraña ave llena de encanto y sensibilidad que hará las delicias de los peques.
Creo que a los que no somos los peques lo que nos va a encantar es el corto incluido en la película que resume en cuatro minutos y con una música magnífica (Married Life) una vida de amor entre dos seres que se quieren desde la infancia. Los momentos de la infancia de ambos son mágicos y llenos de aventura.
Os recomiendo UP y no sólo una sino varias veces, ya nos llegará el vídeo, para poder descubrir todos los detalles que un equipo de personas ha desarrollado durante más de tres años y que se resumen en 90 minutos que se pasan volando.
¡Ah! no lleguen tarde y disfruten del extraordinario corto previo de la película sobre las criaturas que nos reparten las cigüeñas. Fantásticos dibujos e historia.
En Peques y Más | La cita anual con Pixar
En Blog de Cine | UP
Comentarios
Creo que todas las madres y algunos padres del cine estábamos llorando a los diez primeros minutos de película... Desde luego no deja indiferente, es una película muy tierna y llena de aventuras.
Fui con mis sobrinos de 14 y 11 años. Con mis hijos de 5 y de 2.
http://codigovenezuela.com/2009/07/1421/ ver aqui completo con ilustración Up es la pesadilla de un ecólogo venezolano
Algunas escenas describen exactamente lo que no se debe hacer en estos delicados ecosistemas
Carlos Peláez
La última película de Pixar, Up, levantó el interés del mundo (y de los venezolanos) por los tepuyes. Estas formaciones son únicas. Sólo Suráfrica posee montañas similares de paredes verticales y cimas planas, pero las venezolanas son especiales por estar hechas de cuarzo y granito, por su imponente tamaño, número y especies endémicas.
El paisaje generado en computadora para la película estuvo inspirado en un viaje que hizo el equipo al cerro Roraima y al Auyán Tepui, mientras buscaban locaciones exóticas para un nuevo trabajo. Es inevitable sentir alegría (y algo de angustia) al ver esos paisajes tan bien retratados y saber que tan increíble mundo está bajo nuestra responsabilidad.
Por ello, lo que el villano explorador hace durante la trama sobre estas cimas es la pesadilla de cualquier ecologista venezolano:
Friedricksen literalmente bota la casa por la ventana en la cima del Auyan Tepui
El hecho de que esté ahí con la misión de cazar una especie de la que quedan pocos ejemplares (quizá uno) es algo inquietante. Aunque este pájaro hipotético no es habitante de estas formaciones, efectivamente existen animales y plantas en ellas que no se encuentran en ningún otro sitio del mundo (a veces ni siquiera en otros tepuyes). Extraer cualquier ejemplar silvestre del territorio venezolano es delito, mucho más cuando se trata de especies con muy pocos miembros y de ambientes frágiles.
El villano incendia la casa del protagonista en un paraje que, aunque reciba tanta agua como la selva amazónica, está sometido a una constante sequía debido a que la roca no absorbe el agua y a que el sol, cuando da directamente, es inclemente. Un incendio que consuma la poca materia orgánica de estas cimas sería catastrófico.
Para perder lastre, Carl Fredricksen bota los muebles de su casa y los deja tirados nada más y nada menos que en lo que uno reconoce como la cima del Auyán Tepui, al lado de la caída de agua más alta del mundo (el Salto Churún, o como se le conoce normalmente, Salto Ángel). Debido a la acidez del suelo, el frío clima y las condiciones de alta insolación, la descomposición de desechos en la cima de los tepuyes es extremadamente lenta. Si esto hubiera pasado en realidad, esa basura se quedaría ahí eternamente, para cualquier efecto práctico. Lamentablemente eso es lo que pasa en el Roraima con la basura de muchos visitantes.
En una persecución, la jauría de perros que corre sobre la superficie tepuyana destruye varios megalitos que son inspirados en formaciones rocosas reales. En la realidad, estas fascinantes esculturas naturales están hechas de cuarzo y granito, y su material se formó prácticamente al mismo tiempo que la tierra. A lo largo del tiempo, el agua y el viento las han esculpido, de manera que ver a unos señores en casa-globo destruyendo un patrimonio tan antiguo como la misma tierra es casi blasfemia.
La presencia de esa numerosa jauría de perros es perturbadora, ya que no hay nada más dañino para un ecosistema delicado que la introducción de especies nuevas (mucho peor si son depredadoras u oportunistas, como es el caso de los cánidos)
Sin duda lo que debemos llevarnos los venezolanos de esta película no es el orgullo de “poseer” tepuyes en nuestro territorio, pues nosotros no tuvimos nada que ver en eso. Debemos en cambio agradecerle que nos recuerda que ellos son lugares únicos y delicados, que están efectivamente bajo nuestra custodia y que en la medida que seamos más conscientes de ello, haremos más para cuidarlos. Algo de lo que si podríamos enorgullecernos.
Casi todo lo que pasa en la película es ecológicamente indeseable
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