Visita a las cuevas del Drach en Mallorca

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Cuevas del Drach.

La semana pasada estuve de vacaciones en Mallorca, y aproveché para hacer visitas turísticas. Aparte de los monumentos de Palma (me encantó la catedral), me gustó especialmente la naturaleza y los paisajes. Entre los paisajes naturales que más disfruté por su belleza, está la visita a las cuevas del Drach, situadas en la localidad de Porto Cristo. La visita dura una hora y la entrada cuesta 10,50 euros para todos los mayores de 8 años (los menores entran gratis), aunque no la recomiendo para aquellos que vayáis con un cochecito de bebé porque hay escaleras y otros obstáculos.

Si bien como os he dicho las cuevas me dejaron impresionada con las estalactitas, las estalagmitas y el lago interior, no me gustó en absoluto cómo está organizada esta. En primer lugar, porque al ser visitas organizadas de una hora de duración, entras en un grupo enorme, de tanta gente como personas se hayan acercado a las cuevas en los últimos 60 minutos (y en mi caso superaban la centena), por lo que tienes la sensación de ir un poco en rebaño y es fácil que los niños se despisten por la muchedumbre aunque no se pueden perder ya que el recorrido está muy marcado.

En segundo lugar, no me gustaron en absoluto las explicaciones, ya que el guía muchas veces se limitaba a subrayar a qué se parecía cierta estalagmita sin explicar cómo se forman, por qué son distintas de las estalactitas, por qué había trozos del techo de donde no colgaban ninguna o, sin ir más lejos, por qué las hay de distintos colores (esto nos lo contó un guardia de seguridad, el color depende de la composición: las de hierro son rojas y las de calcio son blancas). Además, al ser tantas personas, aquellos que iban al final no se enteraban de las explicaciones por lo que se despistaban más.

Además de todo esto, cuando se llega al final de la visita hay un concierto de música clásica que dura 10 minutos en el que cuatro músicos que van montados en una barca interpretan tres temas mientras la luz va creciendo en el Lago Martel, que tiene unos 150 metros de largo y unos 30 de ancho. Para acabar, se puede elegir entre ir a la salida caminando o en barca, aunque en realidad se ve exactamente lo mismo.

En resumen, las cuevas me gustaron un montón estéticamente pero recomendaría que tratarais de explicar a vuestros hijos vosotros mismos lo que están viendo ya que los guías no lo harán. Además es una oportunidad estupenda para ejercitar la imaginación y decir a qué se parece cada roca, más allá de que tradicionalmente a una se la llame la Montaña de nieve y a otra el Cactus.

Por otra parte, si alguno va que sepa que no se pueden hacer fotos (aunque al final todos acaban haciéndolas, no sé cómo quedarían) y que aprovechéis para aprender que las estalactitas y estalagmitas no se pueden tocar porque si se tocan dejarán de crecer. Yo acabé espantada de ver cómo todo el mundo iba tocando las que quedaban cerca del recorrido, e incluso arrancando trozos.

Más información | Cuevas del Drach
Imagen | No

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