
Como comentábamos el otro día, viajar con niños en avión es una experiencia llena de anécdotas. Seguimos contando.
Antes de embarcar hay otro momento de espera tenso que se puede prorrogar hasta límites no deseados. Para la espera lo mejor son juegos con tu hijo sencillos, comer algo, que jueguen con otros niños que están esperando o tirar de consolas u otro dispositivo que le resulte atractivo. En el aeropuerto de Málaga habían preparado un gran puesto de helados de una marca muy conocida y que mientras estuvimos esperando no paró de servir helados en tarrinas o cucuruchos. Mi hija está inmunizada ante esa oferta y yo no le iba a provocar pero me pareció un momento muy bueno para probar uno y una propuesta llena de atractivo…
Este viaje ha sido curioso porque al ir a Málaga nos encontramos un reloj y al volver a Madrid nos encontramos unas gafas. Para un niño son de esos tesoros que les encantan y que recuerdan. Todo lo contrario, seguro, del que los perdió.
Una vez en el avión sentados y acomodados sólo te queda esperar y llegar a tu destino lo más tranquilamente posible. El A320 de la ida iba un poco ajustado e íbamos un poco apretados pero en el A321 pudimos disfrutar de unas muy agradables y siembre bienvenidas holguras.
Para los niños no hay muchos entretenimientos en los aviones pero esta vez Iberia se ha inventado un concurso de dibujo y a todos los niños del avión les entregaba una hoja con lápices de colores para participar. En la ida mi hija se atrevió a completarlo y a entregarlo, en la vuelta se hizo más perezosa probablemente por estar exhausta de los días pasados. Es también el avión un momento consola aunque lo más normal es que caigan rendidos en el asiento y se duerman un poco.
El traslado del avión a la terminal y viceversa es deseable hacerlo vía finger, esos cubo-pasillos que te colocan directamente en la puerta del avión. Si no hay finger la incomodidad es alta o muy alta. En Málaga nos tocó autobús al bajar del avión y es un momento muy penoso porque ningún adulto cede su espacio de ir sentado a ningún niño, ¡penoso y cada vez más! y la llegada a la terminal se hace lenta y pesada. Por favor, ¡siempre finger!
La parte final es la de recoger la maleta. Es otro momento un poco absurdo en el que todo el pasaje rodeamos la zona de expulsión de las maletas mientras por algún sitio un ejército de operarios estarán trajinando con ellas. Hay que tener mucha precaución con los niños porque las cintas son peligrosas y los carritos donde poner las maletas también lo son. En la vuelta a la T4 el momento recogida de maletas me resultó muy desagradable porque había varios niños, delante de sus padres, correteando con los carritos en los que iban montados otros niños. Comportamiento muy poco recomendable que intenté explicar a mi hija espero que con éxito.
La salida de la terminal al taxi (o a otro medio que elijas) es otro momento peligroso donde tienes que ir pendiente del equipaje y de los niños. Es mejorable la parte en la que te montas en el taxi cruzando la carretera. A pesar de los esfuerzos por organizarlo creo que todavía es muy mejorable.
En fin, no pretendo ser muy exhaustivo en el artículo pero si hacer referencia a los momentos que se pasan en el aeropuerto y a su combinación estando con niños. Puedes contarnos tus experiencias que seguro que nos vendrán muy bien a todos para próximos viajes.
Foto | Joe Loong
En Peques y Más | Viajar con niños y los aeropuertos (1/2)

Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect