Pastilla del día después: dilema padre-farmacéutico

0 comentarios

Pildora

En todos los años que llevo en la oficina de farmacia, siempre hemos dispensado la pastilla del día después cuando el paciente ha venido con su correspondiente receta médica. La mayoría de las pastillas del día después se dispensan a personas jóvenes, pero en todo este tiempo, también hemos visto como ha habido niñas (12-13 años) que acompañadas de sus padres han ido al médico y luego a la farmacia, ya que los médicos no prescribían estos fármacos a las menores sin presencia de sus padres.

La educación sexual de las niñas y de los niños es fundamental para evitar embarazos no deseados o para evitar la transmisión de enfermedades de transmisión sexual. En la farmacia he visto madres e hijas/as que hablan de métodos anticonceptivos de una manera muy natural, mientras que también me he encontrado con niñas que nos preguntan y sus madres les manda callar, lo que demuestra, que todavía hay mucho trabajo por delante en cuanto a educación sexual.

La pastilla del día después fue concebida como un método anticonceptivo de urgencia, de hecho se llama Plan b en Estados Unidos, donde recientemente se ha aprobado su venta sin receta a mayores de 18 años y con receta médica para las menores, no pudiendo mostrarse al público a pesar de tener la consideración de OTC (over the counter) que equivaldría en España a una E.F.P (Especialidad Farmacéutica Publicitaria)

La pastilla del día después es segura y eficaz, lo que no quiere decir que no tenga efectos adversos frecuentes como náuseas, vómitos, dolor abdominal o interacciones con otros medicamentos. (Consultar ficha técnica)

A pesar de no haberme negado nunca a su dispensación con receta, tengo que reconocer que la venta libre de esta pastilla sin receta a todo el mundo me disgusta, porque hablamos de que adolescentes y niñas pueden tener acceso a ella sin ningún tipo de control, lo que podría llevar a un abuso, a un mal uso o a un aumento de las enfermedades de transmisión sexual

Entiendo que haya gente adulta que demandase su venta sin receta, y que los casos que más preocupan serán los menos frecuentes. Pero ahora imagínese que su hija, que es una preadolescente, va a la farmacia a pedir una píldora del día después porque ha mantenido relaciones sexuales sin protección con su novio:

¿Desearía que el farmacéutico se la dispensase sin ningún reparo? o ¿preferiría que dicho preadolescente necesitase la presencia de sus padres para poder adquirirla?

Actualizacion 16.05.09:
Este post del juez Emilio Calatayud me añade muchas más dudas sobre lo que tendría que hacer como farmacéutico si una niña de 12 años viniese a la farmacia.

Más información| Ficha técnica Norlevo
Imagen| deletem3

Votos 2 ¡vota!
Anunciate aquí
Anunciate aquí
Anunciate aquí
+ Deja tu comentario
1268703472
Página 4 de 1 páginas

Vista previa de la respuesta

Ya hemos agregado esta respuesta comentario

Notificarme por correo los comentarios a este post

Cancelar
Página 4 de 1 páginas

Escribir un comentario

Para hacer un comentario tienes que identíficarte: ENTRA

1

Destacados

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL