Las mudanzas siempre afectan a toda la familia, pero en especial a los niños, que sin poder decidir se encuentran camino de un cambio muy importante en su vida. Nosotros tuvimos la experiencia de cambio de domicilio hace unos años. Mi hijo era aún muy pequeño, pero recuerdo lo mal que lo pasó al ver como guardábamos todos sus juguetes en cajas, explicarle lo que iba a pasar fue primordial para que aceptase mejor la situación.
Evidentemente cada edad conlleva una serie de problemas a la hora de afrontar la mudanza. Es cierto que contra más pequeños parece más fácil el cambio en su vida. No obstante mi opinión es que siempre, sea cual sea su edad, expliquemos la situación real y le ayudemos a asimilar el traslado.
En nuestro caso particular él ya conocía la zona a la que nos mudaríamos, mi suegra tiene su casa cerca, y eso facilitó mucho las cosas. Es importante que ellos vean de antemano donde será su próximo lugar de residencia, que conozcan la casa, aceptar sus opiniones respecto a la misma e intentar motivarles para que también la hagan suya, haciéndoles partícipes, en la medida de lo posible, de la decoración general y, especialmente, la de su cuarto. Mostrar las ventajas del cambio y realizar proyectos conjuntos de nueva vida.
La parte mas dura para ellos es la separación de sus amigos y de un entorno que les aporta seguridad. El seguir manteniendo un contacto con éstos es muy importante, mediante el teléfono, mail o incluso visitas, de no mudarse demasiado lejos. Cuanto mayor sea el niño o niña, mas duro resulta separarse de sus amistades, nuestra comprensión y cariño será fundamental para que afronte esta nueva etapa de su vida con optimismo y confianza. El miedo al rechazo puede provocarles sentimientos de frustración, angustia o inseguridad, hay que prestar mucha atención a los posibles cambios de conducta que nos alertarán de su estado anímico, de este modo podremos actuar de una u otra forma para ayudar a su adaptación al nuevo entorno. Implicarse directamente en las actividades que puedan ofertar en el nuevo sitio y participar activamente en ellas junto a los hijos, eso facilita mucho la integración y le dará seguridad para intentar hacer nuevas amistades.
No olvidemos que la decisión de mudarse la tomamos los adultos sin contar con los hijos, sea cual sea la causa del cambio un niño no la entenderá si no nos tomamos el tiempo suficiente para explicarle detenidamente la razón de la misma.
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