
Le presté el teléfono a mi hija porque le quería dejar un juego de Bob Esponja que me había descargado en el Market de Android. Se trataba de un puzzle muy sencillo pero con imágenes muy divertidas, y asumí que cuando terminase de jugar se olvidaría del teléfono. El teléfono es un smartphone, o sea, que tiene conexión a Internet (incluyendo correo electrónico y navegador) y admite descarga de aplicaciones.
Así que me marché a ver la televisión a otra habitación, lo siento pero algunas veces necesito ver otras cosas que no sean Bob Esponja, Calamardo y Arenita. ¿A que tú también lo haces?
Cuando me acerqué a la cuenta de Twitter a ver qué estaba pasando por la Red me encontré con un comentario mío ¡que no había hecho yo!
El comentario incluía un enlace con una foto de mi mujer ¡que no había hecho yo!
Rápidamente pensé que había sido mi hija pero recuerdo que le había dejado jugando a un juego de puzzles de Bob Esponja…
Me acerqué a ver qué había hecho con el teléfono y me encontré que estaba trasteando con él como si tal cosa así que le dije que qué había hecho y se empezó a reír.
Le comentamos su madre y yo que con el Twitter no es muy recomendable jugar y que los comentarios que allí se ponen pueden acabar en cualquier parte.
Al día siguiente cuando llegué al trabajo me encontré en el buzón un mensaje de una compañera que me informaba que había recibido un correo con una fotografía adjunta y que no entendía lo que significaba. Rápidamente asocié que era otra de las tareas que había realizado mi hija después de haberle dejado jugando con el teléfono y de cuyas consecuencias no era muy consciente.
En casa le hemos intentado explicar que no se deben enviar correos, que no se debe escribir en el Twitter y que hay que tener mucho cuidado con lo que se hace con estos dispositivos. Esperamos que lo entienda y que sea consciente de que no es muy adecuado este tipo de usos en un niño porque no se trata de un juego.
Creo que lo ha entendido pero aún así habrá que seguir pendiente y atento. Revisaremos cada vez que coja un dispositivo para ver qué ha hecho, que ha tocado, que ha enviado y qué ha recibido.
En mi opinión ha sido consciente de las cosas que ha hecho y como en casa lo hacemos ella asume que también lo puede hacer. Curiosamente para ser un teléfono ¡no lo utilizó para llamar a nadie!
Imagen | Ed Yourdon
Comentarios
Pues no necesariamente que tu peque haya tenido del todo la culpa (aunque fue bueno guiarla), ya que como padres debemos de estar al tanto de lo que nuestros hijos hacen con nuestros gadgets.
Ahora, ten en cuenta que ellos como pequeñas personas no los puedes tener amarrados a que te obedezcan ya que por naturaleza son curiosos.
Aqui lo que te recomendaria ambliamente es un bloqueador de applicciones que se conecten a la red, asi cuando tu le prestes tu smarthphone no tendras precopaciones
Precisamente en este artículo se mencionaba el cómo controlar la navegación de los niños en Internet y las dificultades que tiene: http://www.pequesymas.com/nuestras-experiencias/controlas-la-navegacion-de-tus-hijos
Yo estoy encantado con su curiosidad, ¡qué dure mucho! Los límites, si hay que ponerlos, los pondremos los padres educando y estando pendientes.
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