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Niñas jugando a la goma.

El otro día mis sobrinas me pidieron acompañarme a una mercería a comprar una goma para jugar en el recreo. Pedimos tres metros de goma negra (les gustaba más que la blanca) y en cuanto salimos por la puerta, ataron dos extremos y se pusieron a buscar un banco para jugar, ya que ellas sólo eran dos.

Como no veíamos ninguno, acabé jugando con ellas y la verdad es que pasamos un rato entretenido jugando a saltar, cantar y a hacer coreografías difíciles con la goma. Estábamos cada una en un extremo y la que estaba en el centro iba eligiendo lo que hacía para que lo repitiéramos después. Eso sí, cuando fallaba, cambiábamos para que todas jugaran.

Jugando con mis sobrinas me di cuenta de que las cosas no han cambiado tanto desde que yo hacía lo mismo en los recreos. Las canciones se han ido actualizando (ya los peques no se acuerdan de la canción del Osito Misha, mítica en mi patio) pero el alma del juego es la misma: sincronizar piernas y brazos para jugar con la goma mientras se canta. Yo creo que repetiré, hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien.

Imagen | Juegos tradicionales aragoneses

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