La primera vez que hemos ido a ver un partido de fútbol con niños

4 comentarios

Vicente Calderón

Mi cuñado, que es socio del Atlético de Madrid a perpetuidad, tuvo a bien invitar a su sobrina y a mí a ver un partido de fútbol en el Calderón, en concreto el celebrado el día 3 de octubre y que enfrentó al Atleti con el Zaragoza.

El partido, como todos lo del Calderón y por su afición tan extraordinaria que no para de animar, supuso un gran entretenimiento para mi hija aunque el partido se le hizo un poco largo.

Llegamos al partido con casi una hora de antelación, el objetivo era ver el ambiente previo (muchos niños con sus padres y muchísimas camisetas del Atleti hacían que mi hija estuviera siempre con la cabeza y la mente alerta), los jugadores calentando, los preparativos para el enfrentamiento y la mascota Indy, ese simpático mapache que caminaba por el campo haciéndose fotos con otros niños que no eran mi hija, ¡lo que lo sintió!.

El partido lo ganó el Atlético y hubo emociones fuertes, dos penaltys en contra del equipo de casa con uno de ellos parado por el portero. Todo eso hizo que en el campo hubiese gritos, palmas y emociones de las que mi hija se contagió siempre, otras veces la monotonía la llevaba a quedarse tumbada conmigo.

Lo mejor fue que en general se lo pasó bomba y se divirtió con el ambiente, el colorido y los gritos de Gol, Gol. Lo peor era la cantidad de gente fumando que había que generaba tanto humo me preocupaba, probablemente sin motivo, por sus problemas bronquiales.

Una gran experiencia, muy recomendable. Le agradecemos a mi cuñado desde aquí su generosidad.

Foto | sporras

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Comentarios

  • 1

    A mí me da miedo, la verdad, han pasado tantas cosas...

  • 2

    Buena elección. El Calderón es donde mejor puede un niño/a sentir lo que es de verdad un partido de fútbol :)

    En cuanto al humo ... tienes razón pero ¿cómo prohibirlo?

  • 3

    A mí lo que más me preocupó cuando llevé a mi hijo a ver un partido de futbol fué la violencia reinante. Era el Reus Deportivo, y la mayor parte de la gente, mayores y jóvenes, mujeres y hombres, proferían insultos muy malsonantes hacia el terreno de juego. Pienso que mi hijo no tiene porqué aprender según que cosas tan pronto.

  • 4

    A mí no me dio especial miedo. Vi que había muchísimos niños y en ningún momento pensé que fuera peligroso. Tengo que decir que algo de temeridad he debido superar porque mi padre me llevó a ver la final del Mundial 82 en Madrid, aquel superpartido Italia-Alemania. Mi padre lo recuerda con angustia porque hubo fuertes avalanchas en la entrada que nos desplazaban a ambos. El me sujetaba pero la masa hacía con nosotros lo que quería. Yo había ya cumplido los diez años pero de fuerza, la justa. Pero todo eso se me ha olvidado, lo que recuerdo es a Sandro Pertini, al Rey, a Rossi, al alemán que agitaba su bandera y decía aquello de Deuchstland, Deuchstland. Es muy emocionante un partido y comparto que el Calderón es un sitio fantástico para disfrutar. Siempre que voy acabo llorando de emoción.

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