
Hace ya un año largo que se publicó en el BOE la Ley de Adopción Internacional, en la cuál se modifican los artículos 154, 172, 180 y 268 del Código Civil que concedían a padres y tutores la potestad de educar a los niños con un cachete. A pesar de esto no pasa un día en el que no escuche a alguien debatir sobre el tema.
Hace solo un par de días, mientras esperaba el turno para ser atendida en la farmacia pude escuchar a un viejecito aconsejando a una mamá reciente que pegase a su hijo en el culo, porque es dónde más les duele pero menos daños puede causarles. También escucho casi a diario a algún adulto afimando que es el único modo de que obedezcan. Para mí la polémica está zanjada: pegar a un niño es delito. Lo dice la ley y no me imagino al viejecito diciéndole a alguien que infrinja otras leyes.
No termino de entender que haya quien esté en contra de esta ley, ahora que todo el mundo se declara abiertamente en contra de la Violencia de Género parece que olvidamos que las mismas excusas que se utilizan hoy en día para justificar la bofetada a tiempo a los niños, fueron utilizadas antaño para justificar los maltratos a las mujeres e incluso la violencia policial. Ya nadie recuerda cuando los adultos también podíamos ser golpeados impunemente por no obedecer y no respetar al marido o a las fuerzas de la ley.
Si no me creen, prueben a imaginar que su jefe, su conyuge o un policía le pegase un cachete por no terminar el trabajo a tiempo, no haber sacado la basura o haberse saltado una señal de tráfico. Y si con eso no le resulta lo bastante incómodo imagínese que encima alguien le dice que es el único modo de conseguir que usted obedezca, y que más vale una bofetada a tiempo…
Más información | Ley de Adopción Internacional, Convención sobre los derechos del niño
Foto | Gordana Adamovic-Mladenovic
Comentarios
El cachete o tortazo no sirve mas que para desahogar la tensión del adulto, puesto que no lleva implicito ningún acto reflexivo tras él. No enseña conductas, solo evitar un castigo.
Eso es, pero lo realmente importante es que aunque sí sirviese para algo, no es el camino. Cómo ya he dicho, se trata de un acto violento que atenta contra su integridad física y psicológica, que ningún adulto toleraría.
Y no sólo eso... los padres deberíamos reflexionar sobre lo que nos lleva a actuar con los niños de un modo en que jamás actuaríamos con un igual. No he oído nunca que alguien pegue al tendero para enseñarle que no se debe vender la fruta en mal estado, por ejemplo.
Como dice Ana, hay cosas que pueden ser efectivas pero no deben hacerse a pesar de ello. Eso es, los niños tienen los mismos derechos que los adultos, por lo menos, y el derecho a no recibir violencia física es uno de ellos. La bofetada y el cachete son serias agresiones a su integridad sino física, si emocional. Nosotros tendríamso que aprender nuevos recursos que no incluyeran la violencia, en vez de justificarnos por hacer lo que nos hicieron. Ojo, que no es facil romper con el pasado.
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