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Canción de amor hacia los hijos

Recuerdo cuando en los primeros años de la adolescencia descubrí las canciones de amor: aprender las letras de memoria, cantar los estribillos y conocer un poco más la vida de los autores mediante las revistas juveniles… formaba parte de nuestro estilo de vida. Hasta me permitía la licencia de enamorarme platónicamente de los cantantes, y con el tiempo descubrí que las canciones de amor no sólo podían tener ritmos pop, porque rastreaba el ‘heavy metal’, el rock y hasta el rap para descubrir que los sentimientos están en todos los sitios.

Sin embargo en aquellos momentos no sabía que el amor más puro y verdadero estaba aún por llegar, que las personas que me regalarían los momentos más bellos de mi vida, no habían nacido. Pero yo soñaba con ellos sin saberlo, y con el paso del tiempo me he sorprendido al darme cuenta de que hay pocas canciones de amor hacia los hijos.

Aunque he estudiado música no se me da bien la composición, eso lo dejo para mi niña que presenta unas dotes muy interesantes para historiar melodías que se inventa. Lo que sí que sé es decirles que si tuviera que dedicarles una canción:

Les daría las gracias por haber llegado a mi vida y por regalarme cada día mil sonrisas independientemente de mi estado de humor. Les confesaría que no imagino la vida sin ellos, y que con ellos he aprendido muchísimo más que en todos los años que pasaron antes. He aprendido a ser paciente y he re descubierto que puedo reír a carcajadas de la forma más sincera, ahora sé que soy una persona más vital y tengo más energía, y es también gracias a ellos.

Les contaría que siempre que les tengo muy cerca y puedo oler su piel, miro sus caritas y cierro los ojos para intentar recordar siempre cada uno de estos momentos íntimos. Me sinceraría por que aunque disfruto de ver cómo crecen, no puedo evitar sentir cierta añoranza por aquellos tiempos en los que les tenía en brazos continuamente.

A mi niño le recordaría que jamás olvidaré cómo me ha acariciado el pelo durante años para poderse dormir, y que ahora me quedo con sus abrazos sinceros y sus ‘te quiero’. A la pequeña le susurraría al oído que siempre recordaré sus manitas sobre mi rostro, y que nadie antes me había sabido animar cuando mi moral está baja

Les diría que quisiera estar siempre con ellos para ayudarles a volverse a levantar en los momentos más difíciles, pero que sabré mantenerme al margen cuando sean más grandes y no me necesiten tanto. Les contaría cientos de secretos sobre la vida y sobre las personas que aún no han conocido, aunque también les aseguraré que mis palabras son sólo una guía con la que ellos escribirán su propio camino.

También les pediría perdón por las palabras que dije y les hicieron daño, y por los gritos que mi garganta no ha sabido contener. Les explicaría que los mayores a veces nos vemos desbordados y en esos momentos escogemos la reacción menos adecuada, pero que siempre estamos a tiempo de aprender.

Finalmente les aseguraría que yo ha he sido niña y adolescente, y en ocasiones sé cómo se sienten, pero el resto de las veces les escucharé sin juzgar sus confesiones. Mi vida ahora está junto a ellos y no cambio ninguno de los desvelos, de los madrugones o de las preocupaciones por nada.

Y estas son sólo parte de de lo que mi voz les diría, y que les dice con frecuencia, porque la canción de amor para mis hijos aún no tiene música, pero hay cientos de palabras bonitas que cada día inundan sus oídos, y los míos.

Imagen | M Glasgow en Flickr
En Peques y Más | Los niños son una excelente oportunidad para que aprendamos, Algún día, un bonito relato sobre el amor, la maternidad y la aceptación del crecimiento de los niños

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