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El próximo sábado todos despediremos el año 2011 para dar la bienvenida a los próximos 366 días (el 2012 es bisiesto), alrededor de todo el mundo se celebra el tránsito con diferentes rituales. Desde Singapur hasta Estocolmo (pasando por Toronto) las personas vamos a festejar con mayor o menor intensidad la llegada de un Nuevo Año, y desearemos que este nuevo período nos traiga muchísima suerte.

No es casualidad que esta celebración se encuentre tan cercana al solsticio de invierno, y es que la cultura celta daba la bienvenida al sol que cada día se queda un ratito más entre nosotros (hasta el día 21 de junio). Así que nosotros nos alegramos de cambiar de año pero puede que nuestros antepasados lo hicieran por el hecho de que el astro rey iba a regresar poco a poco para calentar hogares y ayudar las cosechas a brotar.

Pero volvamos al tradicional ¡Feliz Año Nuevo!, la noche del 31 de diciembre los SMS se abren paso a través de las ondas para traernos los buenos deseos de aquellos a los que más queremos, y vosotros ¿cómo lo celebraréis?

Para mí es impensable celebrar cualquier evento sin mis hijos, al fin y al cabo dentro de algunos años serán ellos los que quieran prescindir de mi compañía en estas fechas, así que mientras tanto voy a aprovecharme de la situación para disfrutar de su presencia y de una cena preparada especialmente para la ocasión.

Por esto os animo a cruzar el umbral que separa los dos años junto a los pequeños: en familia o en compañía de algunos buenos amigos que también tengan niños. Y os invito a que hagáis partícipes a los niños de la fiesta, es decir nada de llevaros entretenimiento para que los peques os dejen hablar tranquilamente, ellos también quieren ser protagonistas y jugar / bailar junto a sus padres.

Nuestra cena incluirá unos sándwiches con formas de caras sonrientes y rellenos de patés variados y aceitunas, para beber habrá zumo de mandarina natural y tomaremos marisco, snacks y una ensalada tropical. También habrá chocolate con churros.

¿Cómo resolver el dilema de las uvas con los pequeños? es difícil que ellos puedan comer doce granos en tan poco tiempo, quizás sería buena idea partirlas en dos, y desde luego no meterles prisas no vaya a ser que se atraganten. Ellos también disfrutarán lavando y desgranando el racimo para después contar 12 uvas por comensal y prepararlas en cuadrados de papel celofán que después se anudarán con un lazo.

Bailes, chistes y trucos de magia también forman parte de la diversión, y los más pequeños inventarán bromas y acertijos que nos provocarán sonrisas cómplices.

¿Qué hay que pedir deseos?, pues preparad un mural grande con papel de embalar para que cada niño escriba y dibuje con rotulador lo que piden. O bien dadle a cada peque 12 cuadraditos de papel (como de media cuartilla) y un lápiz para que escriban un deseo por mes del año, también pueden añadir un propósito que les gustaría cumplir (por ejemplo “en abril quiero ganar el concurso del Día del Libro y para ello dedicaré mucho tiempo a escribir mi relato”) . Si lo guardáis, podéis ir sacándolos conforme pase el tiempo para valorar si los deseos pueden ser satisfechos.

El resto de tradiciones las dejo a vuestra decisión: dar un saltito para simbolizar el cambio de año, llevar todos ropa interior de color rojo, etc.

Y cómo no, si los niños ya son más grandes y aguantan hasta tarde podéis acercaros a un lugar señalado para reuniros con otras personas y celebrar a lo grande que ya llega el 2012. Personalmente no me gusta estar con mis hijos en medio de una aglomeración, pero puedo viajar con mi imaginación a Times Square para ver el descenso de la bola de cristal, a la Puerta del Sol, o a la plaza del Popolo en Roma (tras haber comido un buen plato de lentejas).

Que disfrutéis y ¡Feliz Año Nuevo!

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