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Marc Jacobs

El Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos (CFDA) y su presidenta, la diseñadora Diane Von Furstenberg, habían lanzado una campaña para conseguir que sobre las pasarelas no hubiera niñas menores de 16 años. Pese a sus esfuerzos el diseñador Marc Jacobs, haciendo oídos sordos a este propósito, ha contado entre sus modelos con dos niñas de 14 y 15 años en su desfile de la Semana de la Moda de Nueva York.

Las críticas por parte de quienes se oponen a esta práctica no se han hecho esperar. Las dos menores son Thairine Garcia y Ondria Hardin y han formado parte del show de Jacobs, ambas pertenecen a la misma agencia de modelos Ford Models, la cual no había aceptado la propuesta del CFDA para subir la edad de las modelos en los desfiles. La razón por la que las modelos deben tener 16 años, argumenta el Consejo, es que es más factible que tengan la madurez para afrontar rechazos de los diseñadores o el trato poco respetuoso de los fotógrafos. Preocupan grandemente quienes toman fotografías de las modelos cuando están desvestidas tras bambalinas.

Marc Jacobs no ha dudado en defenderse de quienes le acusan exponiendo que si las niñas están en la pasarela es porque sus padres lo permiten. También ha dicho que del mismo modo que hay niños actores y otros que posan en las campañas de moda, debería permitirse que suban a la pasarela.

Antes de presentar su colección había dicho que buscaba mujeres maduras porque se volvían más extravagantes con la edad, pero se ha decantado por niñas. También ha querido dejar claro que él decide como tienen que ser sus desfiles y no permite que le digan como han de ser.

Los que se oponen a esta práctica, como la diseñadora Diane Von Furstenberg o la modelo Sara Ziff, advierten de los peligros que tiene para la salud física y mental de las menores ya que algunas modelos tienen dificultades para mantener el peso y forma que se les pide ya que a medida que avanza su edad el cuerpo cambia y se corre el riesgo de sufrir conductas no saludables de alimentación que conducen a los temidos trastornos alimenticios.

Efectivamente gran parte de la culpa es de los padres de las niñas pero no cabe duda que si no hubiera quien les pagara por ello no podrían llevar a estas niñas a las agencias que las ofrecen a los diseñadores.

Con este nuevo caso, parece que la polémica en torno a la edad mínima para desfilar en las grandes pasarelas internacionales continúa abierta.

Imagen | Nancy Frost

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