'Después de Lucía': una película para abrir los ojos y volver la mirada hacia el bullying

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Después de Lucía

Tras ganar el premio del jurado en la sección ‘Una cierta mirada’ del pasado festival de cine de Cannes, ‘Después de Lucía’ fue presentada en el pasado festival de San Sebastián, dónde los espectadores asistieron la dureza de una proyección en la que se muestra la crueldad de unos adolescentes que acosan a la nueva compañera.

El periplo continuará hasta Los Ángeles, puesto que México la ha escogido para representar el país (como película de habla no inglesa) en la ceremonia de los Oscar… también la veremos de nuevo en España durante los premios Goya. Se trata de una co producción mexicano / francesa.

El joven cineasta Michel Franco ha pretendido que la película conecte con los que van a la verla, y la verdad es que no deja a nadie indiferente, porque ‘Después de Lucía’ ha sido capaz de hacer saltar de la esfera de lo privado (las relaciones entre grupos de adolescentes) al ámbito público (el cine) un hecho que lejos de regularse y contenerse, sigue en aumento: el acoso escolar mediante violencia física y verbal, humillaciones, etc.

Los protagonistas principales son Ale (protagonizada por Tessa Norvind) y su padre, ambos se han quedado solos al perder a la madre en un accidente. Juntos se trasladan a otra ciudad dónde empieza una verdadera pesadilla para la adolescente, a quienes sus compañeros la someten a un bullying de extrema crudeza que no está exento de toques realistas.

El film nos obliga a reflexionar sobre cómo la sociedad tolera la violencia entre jóvenes, y también acerca de las peligrosas relaciones que se pueden llegar a establecer durante la adolescencia. Los abusos de poder, el alcohol y el sexo también están presentes, pero si algo llama la atención es un fenómeno que se está produciendo no sólo en México sino también a nivel global: el acoso se produce de tal manera que el acosado, el humillado… llegado un punto se sigue dejando hacer daño, de manera que su voluntad se anula.

He leído un comentario de Franco manifestando que a todos nos cuesta comunicarnos, y estoy de acuerdo… quizás si un niño acosado fuera escuchado, quizás si tuviera un receptor a quien contar lo que le pasa, se podrían articular los mecanismos para parar la violencia y la crueldad. Quizás en ese momento la víctima tendría la oportunidad de salir del miedo y la intolerancia, y los acosadores de reparar el daño que han hecho.

Obviamente no es una película para niños pequeños, pero como madre de dos hijos estoy preocupada por este tema, e intentaré verla. Se estrenará en México el 19 de octubre, y en los días previos habrán pases gratuitos de los que se puede obtener información aquí.

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