Hace unos días, coincidiendo con la castañada, desde la escuela nos mandaron una circular donde se nos “animaba” a los papás a que junto con nuestros pequeños realizáramos una manualidad que consistía en “disfrazar” unos boniatos.
En realidad quien debía de realizar la manualidad eran los niños y nosotros simplemente echarles una mano considerando que los niños de cinco a seis años de los que hablamos aún son pequeños para realizar determinadas tareas sin ninguna ayuda. Aunque una vez que llegó la hora de ver los boniatos dudé por un instante de si la manualidad era una actividad para niños de primer ciclo de primaria o para licenciados en Bellas Artes.
Y es que por el camino dede casa al “cole” el goteo de los más pintorescos boniatos mecanizados con artilugios, vestidos de sastre a medida y diversos atuendos más propios de un ingeniero industrial, sentí que se había perdido la esencia de la actividad que imagino que principalmente debía de ser el aumentar la creatividad de los niños y dejarles experimentar aunque acompañados de nosotros los padres.
Entre tanto “chorreo” incesante de arte un tanto competitivo, escuché a una mamá que lamentaba que mandaran determinadas manualidades a casa, hablando de esta situación como de algo engorroso y pesado de realizar. También decía que los padres que trabajaban estaban demasiado ocupados como para poder ayudar a estas tareas tan laboriosas.
Después de todo aquel espectáculo de manualidades dignas de escultores profesionales camino de la escuela me había dado tiempo de reflexionar y no pude más que contestar muy educadamente que de lo que se trataba era de pasar un buen ratito con los niños en una actividad en la que nuestros hijos eran los protagonistas y que los padres no debíamos más que echar una mano, no realizar obras de arte y diseño.
La verdad es que después de haber pasado un ratito genial con mi hijo adornando nuestros boniatos con plastilina de una manera amena, sencilla y divertida no entendía como para otros aquello fuera una verdadera tortura. Y es que los papás a veces nos creemos que las manualidades del “cole” de los niños tienen que ir impecablemente terminadas y por este motivo muchos padres directamente se dedican a hacer las manualidades de los hijos. Para mí un tremendo error porque no se puede extraer de esta acción ninguna enseñanza positiva para nuestros hijos.
Es mucho mejor que nuestros pequeños nos expliquen qué quieren hacer y nosotros darles ideas y echarles una mano pero siempre dejándoles hacerlo a ellos aunque no les quede perfectamente terminado. Aprenderán mucho más, se sentirán mucho mejor y no nos engañaremos a nosotros mismos con manualidades para papás.
En peques y más| Manualidades