Cuando era niña me mandaron leer este libro en el colegio, Zapatos de fuego y Sandalias de viento, me gustó muchísimo, era sencillo, imaginativo y a la vez muy real. La verdad es que yo siempre me he decantado por historias fantásticas llenas de aventura, así que este libro era contrario a mis preferencias, pero aún así guardo un buen recuerdo de él.
Hace poco mi hermana me lo pidió, lo estuve buscando y no fui capaz de encontrarlo, así que pensé que lo mejor sería volver a comprarlo. Pero casualidades de la vida, buscando un cuento para mi hijo lo encontré en una de las estanterías en las que no había mirado. Me hizo muchísima ilusión volver a encontrarmelo, aunque se nota el tiempo que ha pasado desde que me lo compraron y el uso que le he dado.
Aún con las tapas pegadas con celo y un poco arrugadito sigue siendo el libro que recuerdo. Se lo he empezado a leer a mi hijo y le está llamando bastante la atención, aunque él aún es un poco pequeño para su lectura y comprensión profunda.
El libro en sí trata de un niño llamado Tim, hijo de un zapatero, que vive en un sótano con sus padres. Es un poco gordito y tiene un gran complejo por ello, además es el más bajito de su clase. Sus padres, pobres a más señas, idean el mejor regalo para su cumpleaños, unos zapatos rojos y una mochila. Su padre también se hace unas sandalias nuevas y otra mochila, así que con él realizará el viaje más emocionante de toda su vida, un recorrido por el país.
Siguiendo una vieja tradición germática, el padre arregla los zapatos de los campesinos y éstos les dan alojamiento y comida. Esto hace que Tim aprenda a ver el mundo de otra manera y sentirse mucho mejor con él mismo. Lo más bonito del libro es la relación tan especial entre el niño y sus padres, la confianza que tiene con ellos al explicarles sus problemas y como ellos, lejos de minimizarlo, intentan dar una solución al mismo de una forma original y divertida.
Evidentemente esta lectura la recomiendo a partir de los ocho años de edad, a esa edad leí el libro por primera vez, pero como cada niño en un mundo, quizá antes les venga bien, sobre todo para esos niños que lo tienen todo y no valoran el esfuerzo ni su entorno.
Comentarios
Tiene muy buena pinta lo que cuentas y el título es precioso. Lo buscaré. Gracias.
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