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Me lees un cuento

Ya sabemos que la lectura tiene un papel indiscutible dentro del proceso educativo de los hijos, y que parte de la responsabilidad de que los peques se acerquen a los libros es de la familia.

Todos (o casi) hemos disfrutado con los cuentos táctiles de bebés… un objeto que llevarse a la boca con forma de la fuente de conocimiento más universal es una buena idea. Y también hemos transmitido historias cotidianas y sentimientos a niños muy pequeños a través de láminas con dibujos bonitos y textos sencillos.

Pero de repente el niño cumple siete u ocho años y adquiere más soltura leyendo, incluso es capaz de comprender sin dificultades lecturas más complejas que hablan sobre valores y presentan historias elaboradas. Llegados a este punto ¿ya no tenemos que leerles?

Pues claro que lo debemos hacer, sobre todo teniendo en cuenta que leer un libro no sólo es decodificar el lenguaje escrito… es mucho más desde el punto de vista de la comunicación y de la relación familiar. Realmente los niños necesitan nuestra presencia en los últimos minutos del día, y un cuento les acompaña a la vez que reconforta.

‘Érase una vez’

El libro nos conecta con el mundo exterior: relatos sobre lugares que de otra forma no conoceríamos, personajes que nos cuentan sus emociones y nos permiten explorar las nuestras.

Pero sobre todo nos ayuda a pasar un rato en la intimidad familiar sin interferencias de ningún tipo (prohibido leer a los niños mientras esperamos un WhatsApp). Si tenéis esa costumbre sabréis que el tiempo se para cuando abrís el libro junto a la cama de los niños, si no la tenéis, es una experiencia que no debéis perderos.

‘Hace mucho, mucho tiempo’

El libro estimula la imaginación de los niños porque no son ellos quienes leen y no se deben preocupar por la pronunciación, pero a la vez favorece su concentración: la intriga de saber qué ocurrirá cuando papá pase la página.

Y desarrolla nuestra creatividad, ¿quién quiere leer con una un tono y ritmo de voz constantes? Si queremos que ellos mantengan la atención deberemos recrear los escenarios hasta que nos parezca verlos, y otorgarle un carácter especial y distinto a cada uno de los personajes.

Los principales puntos de unión entre lectura y familia otorgan fortaleza a los libros

  • La familia, sobre todo en las primeras etapas de la vida, es una fuente constante de experiencias y aprendizajes. La lectura, durante toda la vida, también.
  • La lectura y la familia nos ayudan a relacionarnos con el mundo, nos enseñan cómo es, y nos ayudan a desenvolvernos en él.
  • Algunas de nuestras referencias emocionales más profundas están ubicadas en la familia. Ciertas lecturas nos dejan recuerdos permanentes, y a veces contribuyen a moldear nuestra personalidad.

Así que ya sabéis: leer en voz alta a los niños otorga beneficios a mayores y pequeños, refuerza el vínculo familiar y nos hace pasar un buen rato. Sin duda debemos seguir haciéndolo hasta que… ellos quieran.

Imagen | paulhami
En Peques y Más | ¿Cómo acompañar el hábito lector en los niños?

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