
Hace unos días hemos leído en casa otro libro de Jeanette Winter (la autora de la Bibliotecaria de Basora, del que ya os hablé hace unas semanas). La escritora de este conmovedor cuento es también su ilustradora y a través de sus escritos nos transmite unas firmes convicciones hacia las libertades personales y la cultura.
La escuela secreta de Nasreen, está editado por la editorial Juventud y es un cuento protagonizado por una niña cuyo nombre (ficticio a pesar de que la historia es real) ilustra el título, vive en el Afganistan gobernado por los talibanes, en un país donde las mujeres no lo tienen fácil: cosas tan cotidianas como el simple hecho de salir a la calle solas, o (para nuestras hijas) ir a la escuela cada día, acceder a la cultura, ... les fue vetado entre los años 1996 y 2001.
Mientras la pequeña Nasreen nos relata su triste historia, nuestros hijos se sumergirán en un mundo desconocido para ellos, y descubrirán que, a pesar de las prohibiciones, la voluntad y la valentía pueden alimentar el espíritu de las personas. La abuela de la niña es la segunda protagonista del relato, pero su figura y su presencia son determinantes para que la vida de Nasreen cambie por completo.
Al papá de la pequeña se lo llevan los talibanes y la madre decide salir a buscarle (a pesar de saber que le es prohibido salir de casa sin la compañía de un hombre), ella tampoco regresa. Nasreen se pone cada vez más triste y ella y su abuela sobreviven de las ayudas que les proporcionan sus vecinos. La abuela consigue ahuyentar sus miedos movida por el amor a la niña y empieza a llevarla cada día hasta una escuela clandestina.
He dicho que el relato es triste, pero también es hermoso y emocionante leer cómo las niñas se reunen para leer, aprender, jugar y hacer amigas. Aquí Nasreen encontrará amistad y consuelo, contar lo sucedido en su familia le será de gran ayuda y le ayudará a recobrar un poquito “su paz”. Además la niña descubrirá que con cada saber que adquiere, con cada letra que lee, se le abre una ventana al mundo, un mundo que es amplio y diverso.
Al empezar este libro lo que más me sorprendió fue leer en la introducción que, antes de la llegada al poder de los talibanes, las mujeres tuvieron una fuerte representación en la vida social y cultural del país, me sorprendió y me indignó darme cuenta de los efectos de un régimen tan estricto y poco respetuoso con las personas que impulsó un trato a la mujer como no se había observado antes en Afganistan: fueron “encerradas” en sus casas y en sus burkas, y se permitió que fueran maltratadas legalmente.
Sin embargo parece que la esperanza estriba, una vez más, en la cultura y la búsqueda de la dignidad. Ya sabéis que me suelo leer libros sobre valores a mis hijos, por eso La escuela secreta de Nasreen es uno de mis preferidos. No quiero que en mi familia se pierda de vista que quizás somos afortunados simplemente por tener acceso a la cultura y que se nos respeten nuestros derechos más elementales.
Me gusta mucho leer a Jeanette Winter, y creo que son necesarios muchos libros como estos, en todas partes. Porque aún hoy en muchos lugares existen muchas personas se les niegan cosas que son vitales y con las que nosotros estamos tan familiarizados. Las escuelas clandestinas estuvieron abiertas en Afganistan durante los cinco años que se mantuvo el régimen, cuando alguna era descubierta y obligaban a cerrarla, siempre había alguien que creaba otra.
Es un cuento narrado en primera persona y (a pesar de su emotividad) de fácil lectura. Muy recomendable para lecturas en familia y ¿por qué no? en el colegio.
Imagen | Editorial Juventud
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