"Con Clara somos seis": libro muy especial para los mayorcitos

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Con Clara somos seis


El libro “Con Clara somos seis” fue escrito por Peter Härtling en 1991 y está editado en España por SM en su colección El Barco de Vapor. Está recomendado a partir de los doce años; mi hijo de diez lo acaba de leer y le ha gustado mucho, pero tiene que reconocer que le ha resultado “raro”.

Trata de una familia con tres hijos que tiene problemas económicos y de pareja, fundamentalmente provocados por el trabajo, y descubre que espera otro miembro más. La narración se describe desde el punto de vista de los hijos mayores, Philipp, de doce años, y Therese, de once. Esto le da una característica especial al relato, puesto que trata problemas de adultos desde el punto de vista infantil. Esto es muy interesante también para los padres: muchas veces no podemos (y otras, no debemos) evitar que nuestros hijos se impregnen de los problemas que tenemos los padres, así que resulta pedagógico para nosotros intentar comprender cómo los ven ellos.

¿Por qué digo que es un libro raro? Ni mi hijo ni yo estamos acostumbrados a esta temática en un libro infantil. Claro, se trata de un libro para chicos con doce años o más, que entran o se acercan peligrosamente a la pubertad, a las operaciones formales y a la mente adulta. Por eso los temas que trata resultan tan adultos.

A mi hijo le ha chocado el comportamiento de la madre, algunos comentarios que les hace a los hijos, pues no duda en llamarles insoportables y en hacerles ver que son intratables. El padre es el típico que siempre está trabajando o de viaje y para poco con su familia. También le ha extrañado el comportamiento del hijo de siete años, ya que le resulta más propio de un niño mucho más pequeño: se chupa el dedo, se mete la cuchara por la nariz y otros comportamientos típicos de nenes que necesitan más atención de la que reciben. Paul está muy triste, no es fácil saber bien por qué; es un chico con una enorme sensibilidad que hace suyos los problemas de toda la familia y los somatiza, pero eso mi hijo aún no puede verlo. Desde luego, no es una famlia modelo de crianza de apego, pero sí que es bastante habitual.

Recomiendo este libro para lectura compartida, creo que padres e hijos por encima de los diez años pueden sacar mucho de él.

Agradezco la ayuda de Daniel Cordón Romero, mi hijo, para la escritura de este artículo.

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