Casi todos los niños tienen algún coche teledirigido. Es un juguete estupendo, entretenido y divertido, aunque la calidad de los existentes en el mercado deja mucho que desar. Últimamente se han puesto de moda los helicópteros teledirigidos, algo más complicados de usar y delicados. Pero lo que tienen pocos niños y resulta muy divertido es un barco teledirigido.
Hay varios modelos en las tiendas de juguetes y de diversos tamaños y precios. Desde unos 25 euros pueden encontrarse algunos majetes de unos 30 cm de eslora. Funcionan con pilas y es importante abrirles el compartimento de las pilas después de usarlo para que se seque bien. El mayor problema es la calidad, como de la mayoría de los juguetes: a veces no duran nada, aunque no hayan costado baratos, y es preciso reclamar.
Los hay de dos tipos de propulsión: con hélice y por propulsión a chorro, por llamarlo de alguna manera. Estos últimos toman agua y la expulsan a gran velocidad por la popa del barco bajo la línea de flotación. Son los menos adecuados para usar en aguas no limpias, pues absorberán la suciedad y esta atascará el motor. Todos deben usarse sólo en aguas tranquilas, ya que no tiene fuerza ni estabilidad para soportar ninguna corriente.
A mi hijo le encantan estos juguetitos. Ofrece muchas posibilidades para usar la imaginación, practicar con los mandos y para que los padres les expliquemos el funcionamiento de un barco con un pequeño ejemplo. Y digo que es juguete de verano e invierno porque no sólo pueden usarse en piscinas, sino también en esos estanques que hay en muchos parques. Ya vereis que sensación causan.
Foto | Hermzz.

Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect