
A partir de siete años puede ser una buena práctica enseñar a los niños a jugar al pañuelo. Lo recuerdo como un juego muy divertido y lleno de tensión, habilidad, velocidad y atención para robarle el pañuelo al contrincante y salir disparado sin que te alcance.
El procedimiento de juego nos lo explican en el enlace de más abajo pero básicamente se trata de que una persona sujeta un pañuelo con el brazo extendido mientras a ambos lados se colocan dos equipos formados por tres o más miembros. A cada participante se le identifica con un número y cuando el que sujeta el pañuelo grita una cifra, el participante que la tiene asignada sale disparado hacia el pañuelo.
Si uno de los dos alcanza el pañuelo antes que el otro lo mejor es que lo coja y salga disparado a su campo sin que le toque el contrario o perdería.
El momento más divertido es cuando ambos jugadores llegan a la vez, entonces hay que tener habilidad para engañar al contrincante, amagando o mirando a la cara del rival para anticipar su movimiento, coger el pañuelo y salir disparado.
Es un juego de exterior y lleno de vitalidad para los niños. Lo mejor es que participen grupos numerosos para que sea muy divertido. Además los números que corresponden a cada niño se cambian en cada partida para asegurar que todos participan y que hay sana competencia.
Creo que mi profesor de gimnasia en el colegio nos hacía jugar a este juego aunque me acuerdo sobre todo del balón prisionero. Pero ese es otro juego que comentaremos próximamente.
Vía | Revista de educación 2.0
En Peques y Más | Juegos tradicionales
Imagen | Raúl Hernández
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