TDAH: trastorno por déficit de atención y/o hiperactividad

2 comentarios

Niños corriendo
Las enfermedades tienen una causa biologica real, con complicaciones físicas que son fácilmente comprobables con pruebas médicas como analíticas, radiografías. Pero en el día a día, los facultativos también se encuentran con síndromes, que son un conjunto de síntomas que parecen tener cierta identidad, pero cuyos orígenes pueden ser diferentes, lo que provoca que su correcto diagnóstico sea más complicado.

El TDAH es un síndrome y se basa en la observación del comportamiento de los niños, pero no existe ninguna comprobación física para su diagnóstico, tan sólo falta de atención, desobediencia, falta de adaptación social… Pero de unos años a ahora el TDAH está tristemente de moda y razones económicas no le faltan.

Para tratar el TDAH se utilizan fármacos de la familia de las anfetaminas que aumentan los niveles de dopamina y noradrenalina, lo que provoca que los pacientes tengan una gran mejoría en la atención que prestan a los trabajos que están realizando. En otras palabras tiene el mismo efecto que el Katovit, un fármaco que en mi época universitaria se utilizaba con frecuencia para aumentar la capacidad de concentración en la época de exámenes.

Hasta aquí todo parece bastante normal. El principio activo que contiene el medicamento más prescrito para el TDAH es el metilfenidato, que existen en las farmacias desde hace numerosos años, con el nombre comercial de Rubifen 20 mg y que sus 30 pastillas tienen un precio aproximado de 5 euros.

Desde hace un par de años en las farmacias existen otros medicamentos con ese mismo principio activo pero una formulación galénica distinta, ya que el principio activo se va liberando poco a poco. Las dos marcas existentes con metilfenidato de liberación prolongada son Concerta 54 mg 30 comprimidos con un precio aproximado de 99 euros y Medikinet de 20 mg y 30 cápsulas con un precio aproximado de 56 euros.

A la industria farmacéutica se le ha acusado numerosas veces de inventarse enfermedades para las que ellas tienen los remedios y que les proporcionan grandes beneficios. El TDAH puede ser otra de esas patologías en las que la industria farmacéutica tenga demasiados intereses por lo que siempre pediría una segunda opinión médica antes de comenzar dicho tratamiento, y aún así, como farmacéutico y padre tendría mis serias dudas antes de empezar a utilizar este tipo de fármacos en uno de mis hijos.

Enlace | Reflexiones de un pediatra curtido
Imagen | Umair Mohsin

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Comentarios

  • 1

    Avatar de Ann Moussey !

    Yo creo que el problema no es tanto los intereses económicos de las multinacionales farmacéuticas, como el sobrediagnóstico que se está haciendo de esta enfermedad.

    Los rasgos básicos de la enfermedad son excesiva movilidad y dificultades de concentración, y esto, en menor o mayor medida, lo padecen casi todos los niños. Al no existir todavía pruebas diagnósticas concluyentes, se diagnostica basandose en las percepciones de familia, profesores o profesionales de la salud, lo que conduce a errores diagnósticos, ya que no todos percibimos las cosas del mismo modo.

    En lacomunidad.elpais.com hablan de estas nuevas pruebas, que demostrarían cambios a nivel neurofisiológico en enfermos de TDAH.

  • 2

    Avatar de ovidiov !

    Sí estoy de acuerdo contigo en que el problema es el sobrediagnóstico, pero quizás ese sobrediagnóstico puede estar producido por la presión que la industria hace sobre los propios médicos y los trabajos de relaciones públicas de la propia industria sobre la patología.

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