A.- Derecho del niño a estar acompañado de sus padres, o de la persona que los sustituya, el máximo tiempo posible, durante su permanencia en el hospital, no como espectadores pasivos sino como elementos activos de la vida hospitalaria, sin que ello comporte gastos adicionales; el ejercicio de este derecho no debe perjudicar en modo alguno ni obstaculizar la aplicación de los tratamientos a los que hay que someter al niño.
B.- Derecho del niño a recibir una información adaptada a su edad, su desarrollo mental, su estado afectivo y psicológico, con respecto al conjunto del tratamiento médico al que se le somete y las perspectivas positivas que dicho tratamiento ofrece.
C.- Derecho de sus padres o de la persona que los sustituya a recibir todas las informaciones relativas a la enfermedad y al bienestar del niño, siempre y cuando el derecho fundamental de éste al respecto de su intimidad no se vea afectado por ello.
D.- Derecho de los padres, o de la persona que los sustituya, a expresar su conformidad con los tratamientos que se aplican al niño.
E.- Derecho del niño a una recepción y seguimiento individuales, destinándose, en la medida de lo posible, a los mismos enfermos y auxiliares para dicha recepción y los cuidados necesarios.
F.- Derecho de los padres o de la persona que los sustituya a una recepción adecuada y a su seguimiento psicosocial a cargo de personal con formación especializada.
G.- Derecho del niño a no ser sometido a experiencias farmacológicas o terapéuticas. Sólo los padres o la persona que los sustituya, debidamente advertidos de los riesgos y de las ventaja de estos tratamientos, tendrán la posibilidad de conceder su autorización, asà como de retirarla.
H.- Derecho del niño a no recibir tratamientos médicos inútiles y a no soportar sufrimientos fÃsicos y morales que puedan evitarse.
I.- Derecho a ser tratados con tacto, educación y comprensión y a que se respete su intimidad.
J.- Derecho (y medios) del niño de contactar con sus padres, o con la persona que los sustituya, en momentos de tensión.
K.- Derecho a la seguridad de recibir los cuidados que necesita, incluso en el caso que fuese necesaria la intervención de la justicia si los padres o la persona que los sustituya se los nieguen, o no estén en condiciones de dar los pasos oportunos para hacer frente a la urgencia.
L.- Derecho del niño a ser hospitalizado junto a otros niños, evitando todo lo posible su hospitalización entre adultos.
M.- Derecho de los niños a proseguir su formación escolar durante su permanencia en el Hospital, y a beneficiarse de las enseñanza de los maestros y del material didáctico que las autoridades escolares pongan a su disposición, en particular en el caso de una hospitalización prolongada, con la condición de que dicha actividad no cause perjuicio a su bienestar y/o no obstaculice los tratamientos médicos que se siguen.
N.- Derecho de los niños a disponer de locales amueblados y equipados, de modo que respondan a sus necesidades en materia de cuidados y de educación, asà como de juegos, libros y medios audiovisuales adecuados y adaptados a su edad.
PARLAMENTO EUROPEO, 13 de Mayo de 1986
Comentarios
Gracias Miriam, que interesante tu artÃculo ya que la hospitalizaciòn de un niño es siempre un hecho traumà tico para el y su familia. Un niño hospitalizado requiere mas cariño y atenciones de sus padres o encargados debido a que sienten miedo y angustia al haber sido ingresados a un ambiente diferente. La "visita permanente" es un programa implementado aqui en Guatemala hace ya varias décadas, los padres acompañan al niño durante todo el periodo de hospitalizaciòn pemitièndoles permanecer con el niño todo el tiempo que sea posible, aunque claro siempre hay áreas restringidas que no se les permite ingresar. En conclusión Miriam el acompañamiento de los padres es indispensable para mitigar un poco el dolor-miedo, y por supuesto su recuperación. Gracias Miriam! Besos.
interesante
Gracias a ti Sonyas! que bueno esto que nos cuentas de tu paÃs! espero que el programa sea de aplicación generalizada en todos los hospitales y asà todos los niños puedan beneficiarse de él.
Personalmente pienso que aún nos queda un cambio de mentalidad en este sentido del acompañamiento hospitalario no solamente en lo que a niños se refiere. Aún en España una mujer que vaya a dar a luz por cesárea según la gran mayorÃa de protocolos de nuestro paÃs tiene que estar sola durante la intervención. En este caso la presencia del padre creo que estarÃa más que justificada, para apoyar a la madre y recibir a su hijo.
Espero que todos estos aspectos vayan cambiando y entendamos que los pacientes ante todo somos seres humanos y que tener un apoyo especial en momentos más o menos traumáticos nos puede ayudar mucho y luego no recordarlo como algo tan negativo como a posteriori pueda resultar.
Un saludo Sonyas y muchÃsimas gracias por tu explicación.
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