
Desde el Hospital La Candelaria de Tenerife nos cuentan que las altas temperaturas propias de los meses estivales favorecen el desarrollo de microorganismos que contaminan los alimentos y que al ser ingeridos, pueden derivar en gastroenteritis, las más frecuentes producidas por salmonella. Estas afecciones son más graves en niños por el riesgo de deshidratación.
Lavarse las manos y los alimentos crudos adecuadamente, mantener su cadena de refrigeración y no tomar productos precocinados fuera de casa que no mantengan condiciones mínimas aptas para su consumo, evitarían la mayoría de toxiinfecciones alimentarias en época veraniega.
En verano descuidamos aunque sea poco nuestros hábitos alimenticios, y cometemos errores al peparar y conservar alimentos: por ejemplo es frecuente guardar las sobras de un plato en la nevera, y observar cómo transcurridas sólo 24 horas como se han estropeado.
Las gastroenteritis por salmonelosis o por otra causa pueden ocasionar la presencia de vómitos y diarreas ocasionan pérdidas de líquido y electrolitos causando deshidratación, sed, dolor de cabeza, debilidad, mareos, somnolencia, cansancio, dificultad para concentrarse, bajada de tensión arterial. Si ésta no se corrige o se prolonga en el tiempo, puede llegar a alterar el funcionamiento de otros órganos como el riñón
Un gran número de casos de gastroenteritis son autolimitados y no requerirán asistencia médica; con reposo, dieta y una adecuada hidratación será suficiente. Para ello, se ingerirán líquidos en cantidad suficiente, (pudiendo utilizarse soluciones de suero casero o sales de rehidratación oral que pueden adquirirse en farmacias sin receta médica), agua, zumos naturales, caldos elaborados con hidratos de carbono.
A tener en cuenta que algunos pediatras desaconsejan la preparación casera de soluciones líquidas para rehidratar (con limón, bicarbonato, …) porque muchos no conocemos las cantidades exactas de cada ingrediente.
En personas sanas adultas se puede ayunar durante 24/48 horas y a medida que desaparecen las náuseas y vómitos y aumenta el apetito, se puede introducir una dieta con alimentos blandos y astringentes como arroz cocido, compota de manzana, biscotes; evitar alimentos ricos en fibra, fritos, leche y derivados, salvo yogures. El ayuno en niños debe ser consultado al pediatra previamente.
Recordad que el hecho de encontrarnos en nuestro lugar de vacaciones, no debe ser motivo para descuidar la seguridad alimentaria.
Imagen | SodexoUSA
Fuente | Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria
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