En la última reunión de padres que tuvimos en el colegio de mi hijo, los profesores, nos indicaron que en este curso escolar tendría una novedad, las Notas de esfuerzo, que nos llegarían a casa a mitad de cada trimestre. De esta forma, los padres, sabríamos cuanto se esforzaban nuestros hijos en cada materia.
Este tipo de notas son de tipo informativo nada más, es decir que no contabiliza a efectos académicos, pero sí sirve para que el niño se sienta valorado en su esfuerzo, aunque no consiga llegar a mejores notas. También refleja qué asignatura le gusta más y en cual de ellas se siente más cómodo.
Hace unos días nos llegaron estas notas a casa. Mi hijo estaba entusiasmado puesto que no había “suspendido” en ninguna asignatura. Para muchos padres todo lo que no contabilice academicamente carece de valor, pero creo que de esta manera se refleja bastante el comportamiento del niño en el aula y su interés en las clases.
Personalmente no me gustan nada las notas, crean tensión y ansiedad en los niños, pero entiendo que en esta sociedad, en la que necesitamos siempre una valoración para todo, los padres necesiten saber como va rindiendo su hijo y poder poner solución al problema que pueda presentarse.
Estas notas sirven precisamente para eso, para ver al niño en su día a día en el aula, el interés que toma en aprender, independientemente de los conocimientos que pueda llegar a asimilar, y su comportamiento general con el resto de compañeros. En mi opinión, casi son más importantes que las otras calificaciones.
No obstante esta primera valoración no suelen reflejar del todo la realidad. Según los profesores no han sido demasiado espléndidos calificando a cada niño para poder dar un margen a la superación personal. También es cierto que es el primer año que están con estos maestros, así que no tienen una base firme donde apoyarse para ver el esfuerzo que cada niño realiza.
Dentro del sistema de calificaciones existente, opino que estas Notas de esfuerzo son importante para ellos y son las que realmente vamos a valorar en casa, puesto que reflejan también su comportamiento personal y el respeto que tiene por su entorno, sus compañeros y su profesor. En un mundo tan carente de valores, el comportamiento del alumno debería ser valorado con más fuerza que la adquisición de conocimientos.
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