Los niños que cambian a la etapa de Educación Primaria necesitan el apoyo de sus padres

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Cambio de Infantil a Primaria

Mi hijo sólo estuvo un año en Educación Infantil porque quisimos que se incorporara tardíamente a la escuela, unas semanas antes de empezar Primaria en un cole nuevo nos habíamos mudado y apenas tuvimos tiempo de prepararnos. El cambio fue bastante grande y todos nos metimos ‘de lleno’ en una adaptación que nos costó mucho, recuerdo como anécdota que había descrito en un folio (que después entregaría a la profesora) al niño, añadiendo aspectos cómo sus habilidades, capacidades y la forma en la que le gusta aprender…

Al mirar las tres fotos de la clase de mi hija salta a la vista que tampoco estuvo cuando el grupo cursó primero de Infantil, para ella han sido dos años intensos en los que se ha esforzado muchísimo en todos los sentidos, y para mí una vivencia enriquecedora que me ha permitido colaborar con la profesora e implicarme en distintas actividades complementarias.

Cada niño es diferente, y aunque ya he pasado antes por esto, sé que el tránsito de Infantil a Primaria conlleva cambios significativos, y que los niños necesitan mucho apoyo por parte de sus familias.

Se notará sobre todo en la incorporación de materias distintas entre sí (lejos del aprendizaje integrador que yo querría), el cambio de edificio, aula (y mobiliario) más grandes, y la metodología que van a utilizar. Soy consciente de que en los dos últimos años se ha empezado a trabajar en nuestro cole, por proyectos en alguna materia del primer ciclo de Primaria, pero aún así los peques que cambien de Etapa se van a enfrentar a una forma de trabajar más individualizada y a una asignación de tareas repetitivas, y a veces descontextualizadas (tal y como nos contó Mari Luz en esta entrevista).

Como sé que la actuación de la familia es decisiva en la adaptación a todos estos cambios, quería reflexionar junto a vosotros acerca de nuestro papel como padres y padres. Es posible que haya niños que sean capaces de aceptar los cambios que se avecinan con una naturalidad relativa. Pero para cualquier padre que sepa atender emociones y escuchar, habrá muchos cabos que atar y muchas miradas intranquilas que descifrar

Cómo puede ayuda la familia ante el cambio de etapa:

  • Empezar el curso con seguridad y alegría, evitando las connotaciones negativas que podamos haber asumido internamente. Si hay aspectos de la escolarización que no nos gustan, se los expondremos a los niños claramente, con espíritu crítico: es necesario entender el colegio con todos sus matices, las cosas que aceptamos, y las que preferiríamos cambiar. Es la mejor manera de no confundir a los niños, que por otra parte deben hacerse su propia idea, y tienen derecho a que no se les transmitan ‘incertidumbres’ innecesarias.
  • Es conveniente acudir a las reuniones que proponga el tutor o tutora, y de no ser posible se deben concertar tutorías individualizadas. Cuando nos encontremos con el profesor, no se trata sólo de escucharle y anotar sus observaciones, es nuestra obligación aportar, dialogar, e incluso disertar del docente (cuando la ocasión lo requiera y siempre desde el respeto), porque lo que está en juego es la educación de nuestros hijos.
En realidad los niños de primer ciclo de Primaria se parecen mucho a los de Infantil desde el punto de vista evolutivo: son muy pequeños aún, y sin embargo se enfrentan a cambios para los que pocas veces se prevén transiciones
  • Prestar mucha atención al estado de ánimo de nuestros hijos durante las primeras semanas de escuela, e incluso entrado el mes de octubre (cuando empiezan a tener más horas de clase). Se debe dedicar un momento cada día para preguntarles, escucharles, comprenderles y buscar estrategias que permitan afrontar las dificultades.
Independientemente de que al niño le guste el cole o no, no sería ‘normal’ que llegada la mitad de noviembre persistieran cambios notables en el pequeño. Si se da el caso será necesario hablar con las madres de sus amigos o con el profesor, a fin de averiguar si le está ocurriendo alguna cosa de la que no somos conscientes
  • El pilar de la autonomía y la autoestima de los niños somos nosotros, pero no debemos entender autonomía sólo como la capacidad de vestirse solos, acordarse de las tareas (misión complicada cuando son tan pequeños) o de cepillarse los dientes sin nuestra ayuda. Porque más importante que la autonomía motriz y académica lo es aquella que atañe al crecimiento emocional y a la capacidad de relacionarse en sociedad.
Lo que es verdaderamente importante es que sepan que cuentan con sus padres para prestarles apoyo en la resolución de problemas, y que tienen su amor ‘incondicional’, independientemente de su evolución en el colegio, de cuántos amigos tienen, o de si se acaban el almuerzo. En casa es dónde ellos pueden expresarse libremente y demandar atención de las personas responsables de sus cuidados y protección
  • Los niños de seis y siete años (y hasta más tiempo después) necesitan aún muchas horas de juego al día, y los 30 minutos del recreo son del todo insuficientes, por eso debemos proporcionarles espacios y tiempo suficientes para esparcirse. Creo que los niños que están en Primaria no deberían llevar tareas escolares para casa, y si lo hacen deberían ser aquellas que no han finalizado en clase, ya que no es conveniente que el colegio interfiera en una de las formas de relacionarse y aprender más saludables que existen: jugar.

He insertado esta actualización para aclarar respecto a los deberes que aunque no soy una defensora de las tareas para casa, cuando he mencionado ‘no llevarlas a casa mientras están en Primaria’ me refería a primer ciclo de la Etapa (primer y segundo curso). A partir de ahí si están bien administradas y los niños no dedican total más de una hora diaria en los cursos superiores, tampoco tengo muchos problemas, aunque sigo pensando que las cinco horas de la escuela son suficientes.

Enseñar a cuidar los materiales con cariño y proporcionarles estímulos desde casa (lectura, juegos de mesa, tecnología, etc.), también refuerzan los aprendizajes, a la vez que nos permiten acercarnos a nuestros hijos. Como primeros responsables de la educación de nuestros niños procuremos (según dijo G. Howard Hendricks) ‘una enseñanza de corazón a corazón’, y transmitamos esta idea a los profesores y el resto de la comunidad educativa.

Imagen | DNA Michaud en Flickr
En Peques y Más | Muchos cambios en el tránsito de primer a segundo ciclo de Educación Primaria: nuestros niños crecen en todos los sentidos, El cambio de Primaria a Secundaria: fin de una etapa y ¿algo más?, Síndrome post vacacional en los niños

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